Anahi Este era mi fin, si Héctor lograba su cometido se llevaría consigo, mi dignidad, me dejaría tan sucia y usada que ya no podría volver a estar con Alejandro, ni con ningún otro hombre, ser sometida cruelmente o violada es una de las peores cosas que le puede pasar a una mujer, no deseo que nadie viva una situación de estas, mi mejor amigo resultó ser un desquiciado que hoy día está a punto de dañar mi vida para siempre, sin duda después de hoy, ya nada podría ser igual. Héctor empezó a tocarme desde los pies hacia arriba, sus manos se iban deslizando por mi piel quien lejos de reaccionar a ese toque, lo rechazaba rotundamente, empecé a temblar, a suplicar que se detuviera, de mis ojos salían lágrimas sin control alguno... — Por favor Héctor, detente. — Los amarres no me dejaban mov

