Alejandro Salí de la oficina con una enorme sonrisa en el rostro, hoy volvería a las andadas y volvería con ella, la tendré justo como la quiero y donde quiero. Si Anahi me entrega el control de su cuerpo no habrá vuelta atrás, confió en mí y en la mujer que elegí, aun así quiero que ella haga esto por su propia voluntad. En la tarde mandé hacer unos arreglos en las reservas del restaurante, la llevaría a una de mis propiedades, siempre que salgo me gusta sentirme como en casa, el lugar es de los más exclusivos de la zona además de que cuenta con salas privadas y uno que otro detalle apenas para complacer a los clientes. Me bañé y arreglé en mi oficina, me sentía como un puberto enamoradizo. Me gustaba esa sensación, hay cosas que solo ella me provoca y confieso que me gusta que sea ell

