Zoe
Anoche fue la última vez que dormí en esta cama y hoy la última mañana que vivo en esta casa. La señora Carlotta, la casera, se quedó conmigo y me ayudó a empacar todas mis cosas.
Hoy es un día triste, porque ya es más que oficial. Mi madre fue enterrada ayer en la tarde y fue el mismo día en que el señor Evans me dijo que me llevaría a vivir con él. Él ya estaba preparando una habitación para mi desde hace algún tiempo.
Supongo que le prometió a mi madre que se ocuparía de mi y no me abandonaría. Pero tengo miedo. No quiero irme de aquí. Esta siempre fue mi casa. No quiero olvidar a mi mamá. Aquí están sus recuerdos y los momentos que compartimos.
¿Y si la señora Vanessa regresa? Ella aún es la esposa del señor Evans y nunca me ha querido. Además, también esta su hijo. ¿Y si él tampoco me quiere en su familia? ¿Qué voy a hacer si su hijo no me quiere? ¿En dónde voy a vivir entonces?
Obviamente si eso ocurre el señor Evans se pondrá de su parte. Él si es su hijo y yo una extraña. Una extraña que ya no le queda nada.
—¿Ya tienes todo listo pequeña?
— Si señor Evans.
— ¿Qué es eso de señor? Ahora seré tu padre. Puedes llamarme papá si quieres. Y si aún no te sientes en confianza de hacerlo, entonces dime Luke.
— ¿Luke?
— Si, solo Luke.
— Ya preparé todas las cosas de la niña Señor. En esta caja roja hay algunos recuerdos de su madre. Fotografías y cosas así. Estoy segura de que Zoe las querrá con ella.
— Si, las quiero.
— Muy bien. Gracias por su ayuda, señora Carlotta.
— A usted señor. Y gracias por hacer esto por la niña. Cuando Madeline llegó aquí me encariñe mucho con ellas. Se convirtió en mi amiga. Y se que su hija no estará en mejores manos que las de usted.
— La cuidaré lo mejor que pueda.
— Aún así, me gustaría seguir en su vida. Ver como se encuentra y si necesita ayuda con ella, cuente conmigo.
— Muchas gracias Carlotta. Toda ayuda me vendrá bien. Jamás he sido padre de una niña. Por lo que sé las mujeres son más complicadas.
— No se preocupe por eso. Lo hará muy bien.
— Gracias
El señor Luke y su chofer me ayudan a llevar todas mis cosas al auto. Carlotta me da un último abrazo y beso, mientras agarro mi peluche Teddy. Mi tutor me guía hasta al asiento trasero y se sienta a mi lado. Echo un último vistazo a la casa que una vez fue mía, y si mas que decir, mis lágrimas salen sin parar.
— Lo sé pequeña. No tengas miedo. Te juro que te voy a proteger por el resto de mis días.
— ¿Entonces no me llevarás a un orfanato?
— Jamás haría algo como eso Zoe. Ya te lo dije. Ahora eres mi hija y los papeles oficiales de la adopción saldrán muy pronto. Tu madre tal vez se fue de este mundo, pero jamás se ira de tu vida. Ella se aseguró de protegerte y con gusto atacaré ese deseo.
Escuchar al señor Evans me reconforta un poco. Aún así, no dejo de pensar que también está su hijo. Jamás lo he visto ni se como es. Solo se que es mayor que yo. Ya casi es un hombre y muy probablemente ni me mire ó le moleste mi presencia. Después de todo, soy la hija de la mujer que su padre amó.
— ¿Y su hijo?
— ¿Jace? ¿Qué pasa con él?
— ¿Él también me va a querer?
— Él te adorará.
— ¿Usted cree?
— No solo lo creo, lo sé.
— ¿Cómo puede estar tan seguro de eso?
— Porque es lo que yo siento por ti. Y he criado muy bien a mi hijo. ¿Quién no te amaría? No concibo pensar que alguien podría odiar a una hermosa niña como tu Zoe.
Me arrojo a los brazos de Luke mientras el acaricia mi cabello. Aparte de mi madre, no hay otra persona ahora mismo con la que quisiera estar. Él siempre me llevaba juguetes y ricos dulces. Ahora estoy comenzando una nueva vida. Junto con él y su hijo.
***
No sé en qué momento me quedé dómida ni cuando llegué aquí. Pero al despertar, me encontraba en un cuarto que no me es familiar. Sin embargo, debo decir que es muy hermoso. Parece un cuarto de princesa.
Hay una cama grande de pilares con un mosquitero rosa pálido que cuelga del techo. También una pequeña cocina con un juego de tazas de té y en el extremo contrario a la cama, una casa gigante de muñecas.
Todo esto parece sacado de un cuento. Hay diferentes muñecas en el sillón que da hacia la tv y todas son nuevas. Una alfombra de pelusas blanca decora el centro de la habitación. Muchas decoraciones en las paredes dignas del cuarto de una niña. Y las cortinas, oh, las cortinas están abiertas y está lloviendo muy fuerte afuera.
No me había percatado que llueve y que está muy oscuro. No sé que hora es ni cuando me quedé dormida. Lo único que sé es que me da mucho miedo la noche.
Un fuerte trueno hace retumbar las ventanas de cristales tan fuerte, que pienso que se van a romper. Salto de la cama muy asustada decidida a buscar ayuda. ¿Pero a dónde voy a ir? No conozco este lugar.
Se que estoy en la casa del Señor Luke, pero no estaba despierta cuando llegué. El sonido de las ramas golpeando las ventanas me obliga a salir corriendo de la habitación. Soy una cobarde.
¿En dónde estará el señor Evans? No quiero estar aquí sola. Los truenos me asustan mucho. Cada vez que llovía así de fuerte, mi mamá se quedaba a dormir conmigo. Se que no puedo pedirle al señor Luke que me acompañe. No quiero molestarlo y que luego se vaya a cansar de mí. Debo aprender a ser fuerte. Pero de seguro no será hoy.
Salgo del cuarto y camino descalza por el pasillo oscuro. Solo en ese momento me percato que alguien me cambio de ropa. Llevo una bata de pantalón largo color azul que llega hasta los tobillos. Y una camisa del mismo color. Diseños de lunas y estrellas decoran la tela. Y un pequeño oso durmiendo sobre una luna está en el centro de mi pecho.
No se hacia dónde dirigirme. Algunas luces de noche son las únicas que iluminan el camino. Observo una escalera que lleva a la planta baja y está muy cerca de mi cuarto. Me dirijo a ella decidida a bajar. Tal vez Luke esté en la sala ó cerca. Tal vez pueda quedarme un rato con él con alguna excusa en lo que pasa la lluvia.
Para mi mala suerte cuando llego abajo, no veo a nadie. Todo está muy tranquilo y sereno. Al menos aquí las cortinas ocultan los miedos de la noche. Cuando llego al salón principal, veo que hay un pasillo a mano derecha y otro a la izquierda. Decido ir a la derecha para ver si hay alguien cerca.
Cuando voy entrando por el pasillo, escucho el ruido de una puerta. Pero este ruido no proviene de esta dirección en la cual me encuentro. Es del pasillo que queda al otro extremo. Me devuelvo con la esperanza de que sea Luke, pero algo me dice que puede que no sea el.
— ¿Hola?
Hablo para avisar que me encuentro cerca. Espero algunos minutos, pero no recibo respuesta alguna. Si hubiera sido el señor Luke, de seguro ya me hubiese reconocido la voz. ¿Y si no es él? Tal vez puede que sea su hijo. No, no puede ser su hijo. Mi nuevo papá me dijo que él estaba de viaje con sus amigos y que no regresaría hasta dentro de unos días. ¿Entonces quién podría ser?
Camino cautelosamente intentando no llamar mucho la atención. No sé donde estoy. Creo que estoy pérdida. Llevo días que no quiero comer desde que supe lo de mi madre. Pero en este momento siento mucha hambre. ¿En dónde estará la cocina? Tal vez pueda comer un poco de queso y pan.
Otro ruido más se escucha en la misma dirección igual que el primero. En esta ocasión es como si alguien estuviera cerrando algún tipo de archivo. Reconozco el ruido porque mi mamá trabajó como secretaria para un doctor. Ella incluso tenía un archivo en la casa donde guardaba documentos importantes.