No sé quién pueda ser, pero no quiero descubrirlo. Puede que sea un ladrón ó alguien más que vive en esta casa. Se que el señor Luke tiene empleados que trabajan aquí. En el auto me dijo que contrató a la antigua nana de su hijo para que me cuidara también. Pero no quiero que nadie más me cuide. Solo confió en el señor Luke. El sí es muy bueno conmigo.
Un trueno más fuerte se escucha de momento y abro la primera puerta que encuentro para esconderme. Por favor, que ya pare. No quiero estar aquí sola. Cierro la puerta con un poco de dificultad, ya que es muy alta y también pesada. Cuando me volteo, observo una de las cosas más maravillosas que he visto en toda mi vida. Es una enorme biblioteca.
¡Wow! Esto es muy impresionante. Debe haber miles de libros aquí. El lugar es espacioso y está ocupado por muchas hileras que van desde el piso al techo con miles de libros de diferentes colores. Una estantería en particular llama mi atención, porque tiene mi libro favorito. “La pequeña Cenicienta”.
Me dirijo hacia esa estantería en particular, pero me es imposible alcanzar el libro. Está como tres tablillas por encima de mi tamaño. ¿Cómo podré bajarlo? Tal vez hay alguna escalera cerca. Es justo lo que necesito para distraerme de esta noche tan perturbadora. Los ruidos de la noche me aterran. Y más si es una noche lluviosa como está.
— ¿Qué estás haciendo aquí pequeña polizona?
Salgo corriendo hasta la puerta para salir de la habitación, pero un hombre joven y alto está parado frente a ella. Intento alejarme hacia uno de los pasillos y esconderme detrás de una de las estanterías, pero sé que es muy tarde para eso.
— Hey, descuida. No me tengas miedo. Solo quiero ser tu amigo.
Esta muy oscuro aquí y no puedo ver el rostro del hombre que me habla. Lo que si sé es que debe ser un hombre joven. Su voz se escucha como la del chico que repartía los periódicos. Es la voz de un adolescente.
— Por favor no me haga daño.
— ¿Crees que yo te haría algún daño?
— No lo sé. Tal vez.
— Pues no, no lo haré. Por favor, no me tengas miedo. ¿Por qué no sales de ahí y conversamos un rato?
No sé si hacer caso a la petición del hombre. Si salgo estaré expuesta a lo que él quiera hacerme. Es un extraño. O tal vez la extraña soy yo, ya que al parecer él vive aquí.
— Vamos, confía en mí. No te haré daño. Preparé chocolate caliente. ¿Quieres un poco?
¿Chocolate? Por supuesto que quiero. Es mi favorito. Mamá lo preparaba todas los noches frías como estas. Me ayudaba a mantenerme caliente y me arropaba con una enorme sabana. Después, se quedaba junto a mí en la cama hasta que yo me durmiera.
El hombre se acerca a una mesa pequeña y sirve dos tazas de chocolate. Le coloca algunas mentas a ambas y una servilleta. Veo como coloca una a lado de la otra encima del escritorio donde luego se sienta. No sin antes acercar una silla a la otra taza.
Veo como se levanta nuevamente y se acerca a la estantería donde intentaba bajar el libro. Me escondo un poco más hacia atrás porque aún siento desconfianza. Él baja el libro y comienza a observarlo.
— ¿Te gusta este libro? Vi que intentabas bajarlo. Debes tener mucho cuidado aquí. No quisiera que una de esas hileras te cayera encima. Sería muy doloroso. Por no mencionar lo peligroso que puede ser para alguien de tu tamaño. La próxima vez debes pedir ayuda.
— No vi a nadie. Estaba buscando al señor Luke. Creí que estaba por aquí.
— Entiendo. ¿Por qué viniste aquí tan tarde?
— No puedo dormir.
— ¿Qué te perturba pequeña?
— Me da miedo la noche. Y hay algo que esta raspando mi ventana. No me gustan los truenos.
— Voy a hacer un trato contigo. Si sales de ahí, te prometo que yo te protegeré de la noche. ¿Te parece bien? Me quedaré contigo hasta que la lluvia cese.
— ¿Y si no deja de llover?
— A bueno pues en ese caso, me quedo contigo para siempre. ¿Qué piensas?
Después de pensarlo algunos segundos, salgo poco a poco de mi escondite. Cuando me voy acercando al hombre, es cuando puedo ver un poco sus facciones. Tiene el cabello oscuro y liso. Sus ojos son color claro.
No puedo determinar si verde o azul porque esta muy oscuro. Es un hombre joven y alto. Y también es musculoso. Pero no parece muy adulto como Luke. Mas bien parece un universitario como los que vivían en mi antiguo pueblo.
— ¿Cómo te llamas pequeña?
— Me llamo Zoe.
— ¡Ah! con que tú eres Zoe. Ya me lo imaginaba. Así que tú eres la pequeña niña que adoptó mi padre.
Me quedo sorprendida por su comentario. ?Entonces ese joven si es Jace, el hijo del señor Evans. Pensé que estaba de viaje y no lo vería hasta dentro de unos días.
— ¿Sabes quién soy?
— Por supuesto que se quien eres. Mi padre me habló mucho de ti. Al principio no te reconocí porque mi padre me dijo que traería una niña bonita a la casa. Pero cuando te vi me dije a mi mismo, no, esa debe ser otra niña porque esta niña que tengo de frente no solo es bonita.
— ¿No?
— No. Porque eres la niña más bonita que he visto en toda mi vida. Eres tan preciosa ó incluso más que una flor. Por eso no te reconocí al principio. Verte en persona me demostró que tú belleza supera lo que ya me habían contado.
Oculto mi cara un poco entre el peluche que cargo y mis brazos. Jamás me habían dicho eso. Excepto mi madre claro. Jace no parece malo. Es como el señor Luke dijo. Y me está tratando bien. Tal vez no le moleste que yo viva aquí ahora.
— ¿Por qué no te acercas más? No tienes porque temerme. No soy un lobo. No te comeré.
Me acerco hasta quedar completamente cerca de él. Apenas y le llego a la cintura. Pues es obvio. Solo tengo once años y no soy alta.
Él se sienta y me hace señas para que me siente a su lado. Lo hago poco a poco sin dejar de mirarlo. Es un niño muy guapo. Aunque es grande de altura. Incluso más que su padre.
— Ten, bebe un poco de esto. Te ayudará con el frío.
Agarro la taza de chocolate que me ofrece y me la llevo a los labios inmediatamente. Es un sabor irresistible. Tiene un toque diferente al de mi mamá pero no deja de estar riquísimo. El abre un cofre que tiene cerca y saca un frasco de galletas. Es perfecto porque tengo algo de hambre.
— ¿Te gustan las chispas de chocolate?
— Si, me gustan mucho.
— Sírvete lo que quieras. Mientras, ¿quieres que te lea un poco de este libro?
Me emociono rápidamente y con un asentimiento le dejo saber de mi interés por el cuento. Él me dedica una sonrisa y es la primera vez que veo como se le forman hoyuelos. Se ve hermoso.
— Muy bien. Te leeré un poco. Tú sigue bebiendo tu chocolate y yo me ocupo de lo demás. ¿Te parece bien?
— Si
***
Las horas han transcurrido y no se cuantas han pasado exactamente. Jace no se ve para nada cansado y mucho menos yo. Aunque pienso que ya debe estar aburrido de mí. Él es un hombre ya grande y yo una niña.
— Te veo muy pensativa. ¿Ocurre algo?
— El señor Luke me dijo que estabas de viaje y que te conocería en unos días.