La mañana estuve bastante ocupada, quería mantenerme lejos del señor Anderson, sabía que estaba en reuniones, su esposa solo estuvo un par de minutos y se marchó, lo supe por qué las secretarias hablaban de la belleza que era ella al caminar.
El almuerzo había llegado, preparé carne y verduras al vapor, sé que en su oficina hay vino así que le serviría una copa, puse todo el su charola y fui donde el, tuve que pedirle el favor a su secretaria que me abriera, ella lo hizo de mala gana.
Yo suspiré e ingresé, vi que él estaba en videoconferencia, levantó su mirada y asintió, supongo que puedo pasar.
Dejé todo en su mesa, serví una copa de vino, los cubiertos alineados, un vaso con agua, creo que todo estaba perfecto así que me marcharía.
Decidí cambiar las toallas de mano y me marché, llevaba quizás 10 minutos en la cocina limpiándola cuando escuché que me llamaban.
-¡Oiga! El señor Anderson la está buscando.- mencionó Cinthya.-
Me lave muy bien las manos, revise mi traje y fui a su oficina, él estaba sentado en su mesa ya comiendo, me acerqué lentamente esperando que me diera un regaño por que algo no le gustó.
-Me buscaba señor Anderson.- mencioné
Vi como señaló la silla de al frente, quería que me sentara, pasé con delicadeza por su lado y me senté, mi respiración era agitada, él me observaba fijamente.
-¿Tienes pareja Carolina?- mencionó mientras llevaba un trozo de carne a la boca.-
¿Qué era esa clase de pregunta? Por qué le interesaba mi vida personal.
-Se supone señor que sabe todo de mí, debe tener claro si tengo o no pareja.- mencioné
-No tienes, ¿por qué?-
-Sigue respondiendo tu mismo, sabes todo de mí señor Anderson, pero sigo insistiendo que no entiendo por qué me pregunta todo esto.-
-Quiero saber quién trabaja a mi lado.-
-Señor no hay nada que no sepa ya, sabe que tengo dos hijos, soy soltera y trabajo para usted y en un restaurante, también estudio de modalidad virtual, no hay nada más.-
-Que aburrida tu vida.-
-Entonces para que quiere saber de mí, supongo que la suya es divertida.- mencioné poniendo los ojos el blanco, el solo sonrío.-
-No limpiarás para Wilson ni las secretarias, serás mi exclusiva.-
-¿Qué?-
-Como lo escuchaste, cada día limpiarás mi oficina, me preparas el desayuno, el almuerzo y dejarás mi cena lista, siempre estarás pendiente de mi café y todo lo que yo te ordene.-
-¿Por qué?-
-Así lo ordeno y punto.-
-Bien, así lo haré.-
-No solo eso, cada vez que yo esté comiendo tú también lo harás, hablaremos de cosas sin importancia, cuando estés en mi oficina, limpiarás sin calzado, tus labios siempre deben ser rojos y quiero el cabello suelto, que caiga sobre tus hombros… por cierto ¿qué loción usas?-
Yo no había procesado todo lo que me estaba pidiendo, sentía que el hombre era un hombre solitario buscando alguien con quien hablar.
-No uso loción señor, solo es ducha de baño.-
-Bien, siempre lo usarás, jamás deberás oler diferente.-
-Entiendo.-
El siguió comiendo, no volvimos hablar más, solo lo observaba, el estilo y la elegancia no se improvisa, este hombre mide hasta sus movimientos y la fuerza que ejerce, ¿así será para todo?.
-¿En qué estás pensado?-
-¿Eh?-
-Estás elevada, dime en qué piensas.-
-¿Señor cuántos años tienes?.- pregunté
-40.- respondió sin mirarme.-
-La niña de la foto ¿es su hija?-
-Si, ella es Grace.-
-¿Qué edad tiene ahora? Se muy bien que la foto no es reciente.-
El levantó una ceja, parece que quedó intrigado.
-¿Por qué lo dices?-
-El broche que tiene en su cabello, se muy bien que era la moda hace años, tengo hijos y sé muy bien que está de moda y que no.-
-Tiene 19 años.-
-Es linda, ¿dónde está?-
-En el extranjero, pero en los próximos días volverá.-
-¡Qué alegría! Usted y su esposa estarán emocionados.-
El dejo los cubiertos a un lado, limpió su boca, creo que no le gustó mi comentario, se levantó de su puesto con la copa de vino en la mano.
-¿Lo ofendí?- mencioné poniéndome de pie, en ese momento me fije qué tenía una ligera mancha en su camisa, estoy segura que no le gustara.-
Me acerqué a él, comencé a soltar su corbata, una vez la quité me la puse en mi cuello, él no me detenía solo me observaba, tome su copa y la dejé sobre el escritorio, necesitaba quitarle la camisa así que comencé botón por botón, su respiración se hizo más fuerte.
Puse mis manos por su pecho, él se tensionó un poco, con cuidado deslicé su camisa, creo que estaba maravillada con su cuerpo, era completamente lampiño, su tono canela era hermoso y muy parejo.
-Espera… mencionó tratando de alejarse un poco, yo solo sonreí y pasé a su armario, saqué una nueva camisa y corbata.-
-Te manchaste la camisa, por favor cámbiate.- mencioné entregándole una limpia.-
El la tomó en sus manos, supongo que pensó que yo quería otra cosa, pero no sería así.
-Me retiro señor, llevaré su camisa al lavado, si necesita algo estaré en la cocina.-
-¿Tienes tu celular contigo?- preguntó vistiéndose.-
-No señor, me indicaron que debo dejarlo en mi casillero al ingresar, solo lo puedo tomar en mis horas de descanso y salida.-
-Puedes tenerlo, te escribiré cada que te necesite.-
-Está bien señor.-mencioné tomando la charola con todos los platos, abandoné su oficina, al menos hoy me habló de temas personales, no es tan de piedra como pensé.-
Baje a la cafetería de los empleados, me dio tanta alegría encontrarme con Jimena, al menos hablaríamos un momento.
-¿Cómo vas con la elite?- preguntó
-Es agotador, debo limpiar mucho.-
-Caro no sé cómo lo haces pero te admiro, nadie ha durado en ese piso.-
-Lo sé, sabes que quiero preguntarte algo.-
-Claro dime.-
-¿Qué sabes de la vida familiar de los dueños?-
-Bueno el señor Wilson es soltero, sé que tiene madre y padre y miles de novias.-
-Se le nota.- mencioné tomando un poco de jugo.-
-El señor Anderson tiene esposa y una hija en el extranjero.-
-Vi una mujer hoy, supongo que era la esposa.-
-Ella a veces viene, no saluda a nadie, es una engreída.-
-¿A qué se dedica ella?-
-A gastar dinero, solo está en eventos sociales y viajes, jamás en casa.-
-Que extraño matrimonio.-
-Son solo apariencias, su matrimonio fue una alianza entre familias ricas, así es siempre.-
-¿Sin amor?-
-Tiene amor… al dinero.-
-Que horror.-
-Cambiando de tema quiero proponerte algo.-
-Claro.- respondí
-El viernes es mi cumpleaños y quiero salir al club ¿irías conmigo?-
-¡Si! Me encantaría.-
-Bien, yo tengo turno en la tarde ese día así que saldremos de aquí, podemos ducharnos y vestirnos, es mejor no perder tiempo.-
-Está bien, traeré ropa y me cambiaré aquí.-
Pasé un rato agradable con Jimena, pero el ambiente no era hostil, todos me veían como bicho raro, supongo que por mi nuevo uniforme, escuchaba susurros que era la nueva zorra de los dueños, la verdad no me importaba.
Volví a mi piso a seguir con mis labores, ya las secretarias sabían que yo no las atendería más así que estaban enojadas, decían que le abrí las piernas al señor Anderson, yo solo pasé a la cocina, prepararía más café.
Mi celular vibró, un mensaje de un número desconocido llegó.
-Ven a mi oficina.-
Sabía muy bien quién era el, tome la taza de café, las toallas limpias y salí, dos toques a su puerta e ingresé.
-¿Me busca señor?.- pregunté
-Deja el café en mi escritorio.- mencionó colgando una llamada.-
Lo dejé tal cual me indicó, pase al baño hacerle un poco de orden, al salir él estaba de pie en medio de la sala.
-¿Desea algo más?-
-Si, quítate los zapatos.-
Yo así lo hice, supongo que debía ponerme a limpiar.
-¿Algo más?- mencioné tomándolos en mis manos.-
El me tomó del brazo, fue un agarre fuerte pero sin lastimarme, tomó mi coleta y me la quitó, dejando que mi cabello cayera por mis hombros, después tomó mi cintura y me subió a su escritorio, yo parecía una muñequita de trapo, él me movía a su antojo.
-¿Qué pasa señor?-
- Te quedarás así.- mencionó encendiendo su laptop, al parecer ingresó a una reunión, yo no me veía en la pantalla pues la puso sobre mis piernas, él las abrió ligeramente para que pudiera quedar en medio, solo sentía como me daba caricias mientras que las otras personas hablaban.-
Sé que era un tema de inversiones, de grandes acuerdos pero no prestaba mucha atención, solo me concentré en el hombre que tenía al frente, aquel que hacía que me erizará la piel, debo decir que sabía muy bien hasta donde llegar, sus dedos no pasaban más allá de mis rodillas.