Debía seguir mi vida, el dolor que inundaba mi alma no podría describirlo en palabras, solo sé que algo turbio debe tener el señor Anderson con su esposa, ella mencionó lo que pensaba por qué en verdad había un plan, aquí la pregunta era ¿qué tenía él para decirme? Me diría todo o simplemente haría como si nada pasara, por ahora yo me concentraría en mi universidad. Recogí mis notas, una ligera sonrisa se posó en mi rostro, había ocupado el primer puesto en los exámenes del semestre, una alegría en medio de mi agonía. Mi celular soñaba con insistencia, no debía ser adivina para saber quién era, don gruñón aparecía una y otra vez en mi pantalla, después de colgar, un mensaje de texto hacía presencia, todos decían lo mismo, “Las cosas no son así, por favor déjame explicarte”. Quizás tenía

