El fin de semana se pasó volando, sentí que no había descansado nada, me dediqué a limpiar la casa y adelantar trabajos para la universidad, fui un par de horas al restaurante a trabajar, había prometido hacerlo. Ahora estoy aquí, de nuevo en frente de la oficina del señor Anderson, aunque mencionó que solo trabajaría para el. La que verdad es que no se ha cumplido, sigo limpiando todo el piso once, aspiro muy bien antes de que llegue, reviso que todo quede impecable y me dirigí a la cafetería, había decidido llegar temprano para evitar verlo, mientras preparo su desayuno escucho a las secretarias hablar, según mencionan hoy vienen algunos clientes importantes. Pase a la oficina de don gruñón y comienzo a servir su desayuno tal cual él lo pide, aunque anda de mal genio conmigo que no e

