Capitulo 4

297 Words
Una máscara de porcelana Elena despertó temprano aquella mañana, antes de que el sol pintara de oro las montañas de la ciudad. Su rostro frente al espejo lucía sereno, casi como si todo estuviera bien. Se obligó a sonreír, practicando una expresión que ocultara las grietas de su alma. Había decidido que nadie, ni siquiera Andrés, vería cuánto le dolía la traición. Mientras preparaba el desayuno, colocó las tazas y los platos con cuidado, como si seguir con la rutina pudiera mantener las piezas de su vida unidas. Andrés entró a la cocina, su camisa desabotonada y su expresión cansada. Parecía buscar las palabras correctas, pero Elena no le dio oportunidad. —Tu café está en la mesa —dijo con naturalidad, como si todo fuera normal. Andrés titubeó, sorprendido por su tono neutro. —Gracias... Elena lo observó de reojo mientras él tomaba asiento. Cada movimiento suyo, cada respiración, le recordaba lo que había descubierto. Pero no lo dejó ver. En su interior, la tormenta rugía, pero por fuera, su máscara era impenetrable. Más tarde, en su trabajo, los compañeros charlaban animadamente sobre planes de fin de semana. Elena les sonrió, participando con comentarios ocasionales, mientras su mente estaba a kilómetros de distancia. Sentía que su vida entera estaba al borde del colapso, pero no podía permitirse el lujo de parecer débil. Al llegar a casa, la soledad la recibió como una vieja amiga. Se dejó caer en el sofá y cerró los ojos, permitiéndose, por primera vez en el día, liberar el nudo en su garganta. Sus lágrimas corrieron silenciosas, pero solo por unos minutos. Entonces se levantó, limpiándose el rostro. —No voy a dejar que esto me destruya —murmuró para sí misma. Y con esa promesa, comenzó a idear su próximo movimiento.
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