Al día siguiente amanecí sin poder creer lo que había pasado Me quedé mirando el techo de mi habitación durante varios minutos, intentando convencerme de que todo había sido un sueño. Pero no lo era. Mis labios todavía recordaban el beso —Joder… —murmuré, cubriéndome la cara con las manos Yo me había besado con Demian Con mi licenciado Con un hombre casado. Solté una pequeña risa nerviosa que murió rápido en el silencio de la habitación —Qué enamorada y boba soy… —susurré Porque en el fondo lo sabía Sabía desde hacía meses que me estaba metiendo en algo que no debía. Y aun así… cuando pensé en sus manos en mi rostro, en su mirada cuando dijo que estaba obsesionado conmigo, sentí ese mismo calor extraño en el pecho Cerré los ojos con frustración —Esto va a terminar mal, Alexandra

