Mil colores de amor

1554 Words
Me incliné un poco más hacia ella. El silencio dentro del auto se volvió pesado, casi irrespirable. Alexandra seguía mirándome, con los ojos abiertos, como si no supiera exactamente qué estaba a punto de pasar. Pero yo sí lo sabía. Y aun así no me detuve. —Demian… —murmuró otra vez. Su voz tembló apenas Mi mano se levantó lentamente y se detuvo en su mejilla. Su piel estaba tibia bajo mis dedos, suave, demasiado suave que por un segundo dudé, sí, pero solo fue un segundo Después acerqué mi rostro al suyo y finalmente la besé Fue un beso lento al principio, casi cuidadoso, Alexandra se quedó completamente inmóvil No respondió No se apartó Simplemente parecía no saber qué hacer. Sus labios estaban rígidos contra los míos, sorprendidos, inexpertos Entonces me di cuenta Ella nunca había besado a nadie Me separé apenas unos centímetros, mirándola Sus ojos estaban abiertos, confundidos, con la respiración acelerada —Alex… —murmuré Pero antes de que pudiera decir algo más, ella bajó la mirada, todavía procesando lo que acababa de pasar. Y en ese instante entendí que aquel beso no era solo un error Era el comienzo de algo mucho más complicado. Algo que ninguno de los dos iba a poder detener ahora (...) El mundo pareció detenerse cuando se separó de mí Mi corazón latía tan fuerte que apenas podía escuchar otra cosa. Mis labios todavía sentían el calor de los suyos y mi mente estaba completamente en blanco. Nunca… nunca había besado a nadie Levanté la mirada lentamente hacia él. Demian me estaba observando con una mezcla de tensión y arrepentimiento, como si no supiera qué iba a hacer yo ahora Y, para ser sincera… yo tampoco lo sabía. Pero algo dentro de mí se movió, tal vez fue el orgullo, tal vez fue todo lo que había sentido durante meses y que nunca me atreví a admitir Antes de que pudiera pensarlo demasiado, mi mano se levantó y se aferró a la tela de su camisa —Alexandra… —murmuró él Pero no lo dejé terminar. Me incliné hacia él y lo besé de vuelta Esta vez no fue él quien inició el beso fui yo y aunque al principio fue torpe, inseguro, porque no sabía exactamente qué hacer. Pero aun así no me aparté Solo seguí ahí. Cerca, demasiado cerca Sentía el calor de su cuerpo, su respiración mezclándose con la mía, mientras mis manos temblaban ligeramente contra su pecho. Cuando finalmente me separé un poco, respiré hondo, todavía tratando de entender lo que acababa de hacer Lo miré a los ojos —Supongo… —dije con la voz apenas firme— que ahora sí estamos en problemas Y por la forma en que Demian me miró después de eso… sabía que ya no había vuelta atrás Cuando me separé de él, el silencio volvió a llenar el auto. Mi respiración seguía acelerada y mis manos aún temblaban ligeramente, bajé la mirada por un instante, intentando ordenar todo lo que estaba pasando en mi cabeza Pero cuanto más pensaba… más clara se volvía la verdad. Ese beso no había sido solo un impulso, no, no había sido un simple error. Había sido una elección Levanté lentamente la mirada hacia Demian. Él seguía observándome, como si esperara que dijera algo, como si también estuviera tratando de entender hasta dónde habíamos llegado Y entonces lo comprendí. Con ese beso… yo había cruzado la línea Demian Hernández no era solo mi tutor, ni solo el hombre que me había desafiado durante meses en clase. Era un hombre casado Y al devolverle el beso… al acercarme a él de esa manera… había aceptado algo que, en el fondo, siempre supe que podía pasar Había aceptado convertirme en su amante. Sentí un nudo en el pecho al pensarlo, porque sabía que aquello no tenía un final bueno Pero aun así… cuando volví a mirarlo, no pude apartarme Tal vez porque ya era demasiado tarde o tal vez porque, desde el principio, nunca quise detenerlo Demian no dijo nada al principio Solo me miró y su respiración era pesada, como si estuviera luchando contra algo dentro de sí mismo. Sus manos seguían sobre el volante, pero sus dedos estaban tensos —Alexandra… —dijo finalmente Su voz sonaba diferente. Más baja. Más sincera de lo que alguna vez la había escuchado —Lo que pasó ahora… —continuó— No fue un error Sentí que el corazón me daba un golpe fuerte en el pecho —No digas eso —respondí casi en un susurro—. Sabes que esto está mal Demian soltó una pequeña risa amarga y negó con la cabeza —Lo sé —afirmó Giró el rostro hacia mí otra vez. Sus ojos estaban llenos de algo que no supe si llamar rabia… o desesperación —Pero ya no puedo fingir que no pasa nada —añadió Tragué saliva por igual a él —Demian… —él se inclinó un poco hacia mí, lo suficiente para que nuestras miradas quedaran atrapadas una vez más —Desde el día que entraste a mi aula —dijo— Supe que algo iba a cambiar... Su voz se volvió más tensa —Intenté ignorarlo. Intenté comportarme como debía. Como profesor… como esposo… —apretó los dientes —Pero no funcionó El silencio entre nosotros volvió a hacerse pesado. Entonces dijo algo que me dejó sin aire —Esto ya no es solo atracción, Alexandra —sus ojos no se apartaron de los míos —Es una obsesión Sentí un escalofrío recorrerme la espalda —Y lo peor —continuó— es que sé que va más allá de lo que debería sentir… Pero aun así no quiero detenerlo El auto quedó en completo silencio después de eso. Porque en ese momento entendí algo que me asustó más que cualquier otra cosa No era solo que Demian estuviera perdiendo el control. Era que ya había decidido no recuperarlo El silencio dentro del auto se rompió de repente. El teléfono de Demian comenzó a sonar La pantalla iluminó el interior oscuro del vehículo. Él bajó la mirada por reflejo… y su expresión cambió de inmediato Yo también miré. En la pantalla aparecía un nombre Mónica. Su esposa El teléfono siguió vibrando entre sus manos. Por un momento pensé que iba a contestar su dedo incluso se movió hacia la pantalla… pero se detuvo a medio camino —Demian… —murmuré Él soltó un suspiro pesado, lleno de cansancio y frustración. El teléfono seguía sonando Entonces, sin decir una sola palabra, presionó el botón y la llamada se cortó El silencio volvió al auto, pero esta vez era diferente. Más tenso. Más peligroso Demian dejó el teléfono sobre el tablero como si pesara demasiado —Esto ya no puede seguir así —dijo en voz baja Pero antes de que pudiera continuar, algo dentro de mí se quebró Tal vez fue la culpa Tal vez fue el miedo O tal vez fue ver el nombre de su esposa en esa pantalla y entender que todo lo que estaba pasando era real Sin pensarlo demasiado, me incliné hacia él. Y lo besé Esta vez no fue un beso torpe ni dudoso. Fue inevitable Como si ya no hubiera manera de detenerlo Mis manos se aferraron a su camisa mientras mis labios buscaban los suyos otra vez, ignorando todas las voces en mi cabeza que me decían que debía apartarme Porque en ese momento ya no estaba pensando. Solo sentía y Demian… no tardó en responder al beso Porque ahora los dos sabíamos algo que ya no podía negarse. Habíamos cruzado un límite del que no había regreso Demian respondió al beso solo por un instante. Sus manos se movieron hacia mi rostro, sujetándolo con una intensidad que hizo que mi corazón golpeara con fuerza. Pero de pronto, como si algo dentro de él se encendiera de golpe, se apartó Respiraba con dificultad —Alex… —murmuró Sus manos todavía estaban en mis mejillas, pero ahora parecía luchar contra sí mismo —Tenemos que parar —su voz estaba cargada de algo, no soy tan inocente, se estaba contendiendo de saltar sobre mí Lo miré confundida, todavía demasiado cerca de él, epro entendía bien —¿Por qué…? —pregunté Demian cerró los ojos un segundo, como si necesitara reunir fuerzas —Porque si seguimos… —dijo en voz baja— No voy a poder detenerme El silencio cayó entre nosotros Entonces encendió el motor otra vez El auto rugió suavemente mientras él miraba al frente, evitando mirarme ahora —Te voy a llevar a casa —añadió —Demian… —intenté —Alexandra —me interrumpió con firmeza—. Por esta noche… es lo mejor No discutí El resto del camino fue silencioso Las luces de la ciudad pasaban por la ventana mientras el peso de lo que había ocurrido seguía en el aire entre nosotros Cuando el auto finalmente se detuvo frente a mi casa, Demian soltó el volante lentamente Pero antes de que pudiera abrir la puerta, habló otra vez —Esto no ha terminado —hablo, con cargo de algo bello y dominante Giré la cabeza hacia él Y cuando lo miré… su expresión lo decía todo No estaba intentando olvidarlo Solo estaba retrasando lo inevitable
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD