Y así fue como la gran escapada de Harper Wolfe duró exactamente 1 minuto y 34 segundos. Nuevo récord. No por rapidez… Sino por la vergüenza histórica. Sala blanca. Una mesa. Dos sillas. Una cámara que seguro ni graba, solo está ahí para intimidar. Y yo. Con esposas en las muñecas, chancla perdida, y el cabello como si hubiera peleado con una licuadora. Frente a mí, un agente calvo, alto y con cara de que no ha sonreído desde que cancelaron Grey’s Anatomy. Se sentó con una carpeta gruesa. —Nombre. —Harper Wolf. —Edad. —Veintisiemmm... treinta y sexy. —Profesión. —Influencer emocional. Le cambio la vida a la gente con mis decisiones pésimas. El agente suspiró. —¿Cuál es su relación con Damien Wolf? —Es mi tutor espiritual. —Señorita Wolf… —Mi proveedor de vitamina D.

