—¿Estás seguro de esto? —le pregunté a Luca mientras firmaba con crayón la hoja de inscripción. —¡Obvio! ¿Has visto nuestros cuerpos? Somos el “Dúo Fortachón”. —¿Y Damien sabe que lo acabas de inscribir en una pelea libre bajo el nombre de “La Bestia Rompecalzones”? —No… pero lo sabrá cuando escuche al anunciador. Minutos después, ahí estábamos en la arena improvisada bajo una carpa de feria llena de luces, humo de churros y testosterona. La gente gritaba, vendían elotes con chile del que te hace cuestionarte la existencia, y al fondo, se escuchaba la cumbia del rudo. Esto era un evento nacional, chiquito pero poderoso. Yo me senté en primera fila con mi camiseta de “GO FORTACHÓN DUO” que me hice con marcador y brillantina de una tiendita local. El anunciador gritó con toda la pasión

