《ISABELLE》
Desde el principio supe que esa no era la vida que quiero, mi madre se casó a lo dieciocho años, teniendo cinco hijos. Su vida fue siempre alrededor de su marido y sus hijos, no termino sus estudios por el amor, no tuvo vida social por el amor, todo por culpa del amor, cosa que no pienso caer, quiero libertad, hacer lo que yo quiera.
Pase parte de mi juventud ayudándole a mi madre a cuidar a mis hermanos menores, ya que el mayor es hombre no tiene nada que hacer en el hogar solo estudiar comer y dormir ese su responsabilidad. Mientras que yo estudiar, cocinar, arreglar la casa, cuidar de los menores, estoy cansada de esta vida, mi madre quiere que sea una buena esposa.
—Hija, tu padre te ha presentado tres buenos candidatos porque no te has formalizado con ellos.
—No lo sé madre, será que a ellos no les gusto. —Mentí, a uno lo deje plantado tres veces, al otro en una de las citas le vomité diciéndole que todo me hacía vomitar, padecía una grave enfermedad en el estómago. Al tercero el más necio de todos ese fue el que más duro detrás de mí, le hice lo que a los demás y seguía buscándome. Hasta que un día haciéndole creer que confiaba en él, entre sollozos le confesé que no era virgen, me quedo viendo con horror. Ese día me consoló expresando que eso no tenía importancia, pero como todo macho su ego pudo más, no volvió a buscarme, misión cumplida.
—Está raro, eres una mujer muy linda, con buen cuerpo, sobre todo bien enseñada a ser una ama de casa. —Eso me golpeo mentalmente.
—Hay vendrán más, no te preocupes.
—¡Cómo no me voy a preocupar! Tu reloj biológico está llegando a su fin, tienes que por lo menos tener unos tres hijos.
—Madre no estamos en tus tiempos, ahora la mujer tiene más oportunidades, cuando llegue el correcto ya contemplaremos.
—No te preocupes tu padre se está encargando de eso, me contó anoche que ya tiene uno en la mira.
—¿A quién? —Esas sin son malas noticias.
—Al hijo del carnicero, es un muchacho muy trabajador, sé que te llevaras bien con él.
—Es que mi papi a todos los proveedores me está ofreciendo, como un pedazo de carne a la venta ¡Increíble!
—Hija él solo está preocupado por ti, no quiere que seas una solterona, tienes veinticinco años.
—Eso también estoy pensando, ya soy mayor de edad y he decidido irme de la casa, vivir mi vida, hoy hablaré con mi padre, llego el momento de valerme por mí misma.
—Hija que locuras dices, una señorita no puede vivir sola.
—Alquilaré un pequeño dormitorio, tengo un año de estar trabajando en la sucursal, he ahorrado un dinero y pronto buscaré un empleo a tiempo completo que me paguen bien.
—No, eso sí que no, que expresarán los vecinos, tu hermano mayor, tu padre no lo permitirá.
—¡Lo siento! Madre estoy decidida, quiero respirar por mi cuenta.
—No lo permitiremos, de aquí sales casada, como Dios manda.
—¡Mamá! Tu hija quiere volar por sus propios medios.
—¡Ja! Tú no eres un hombre, eres una mujer, si sales de aquí sin casarte todos cavilaran que eres una cualquiera.
—Que especulen lo que quiera, no me dan de comer.
Estoy furiosa me fui a mi dormitorio compartido con mis hermanos menores, me tire en la cama llorando de frustración, tengo que mantenerme firme si quiero salir de aquí, ellos son mi vida, los amo, pero eso no les da derecho a decidir sobre mí. Mis hermanos comenzaron a brincar en mi cama y subirse a mi espalda, estos mocosos del demonio, si molestan no me dejan tranquila con mi pesar.
—Hija, puedo pasar. —Después de unas horas la voz de mi padre tras la puerta.
—Pasa.
—Tu madre me contó que quieres irte de casa.
—Solo quiero valerme por mi misma, ya no me busques pretendientes.
—Sin embargo, cariño, mira la edad que tienes, todas tus amigas de infancia están casadas con hijo y tú aun aquí con nosotros soltera.
—Quiero vivir sola, padre, tengo algunos ahorros para comenzar, mientras encuentro un trabajo, déjame tomar mis decisiones.
—Ven a cenar, mañana te daré una respuesta.
—Gracias, papi.
La cena estuvo de lo más tranquila, hasta que mi madre pregunto por el hijo del carnicero, desde ese momento la comida me supo a tierra, no le sentí ningún sabor, mi padre de inmediato me volteo a ver, sé que él lo hace por la presión de mi madre.
—Tienes alguna respuesta del hijo del carnicero, querrá conocer a nuestra preciosa Isabelle.
—Aún no mujer, hoy estaba ocupado.
—Trata de arreglar esa cita lo más pronto posible, las hijas de mi hermana todas se casaron, una de ella esta esperando a su primer hijo.
—Si mujer.
—Una se casó con un chico que vende verduras, a ella no le falta en casa las verduras, la otra se casó con un jornalero, vive muy bien, y la más pequeña que tiene dieciocho se acaba de casar con un tiendero. Ella lo ayuda en la tienda, se admiran tan lindos juntos. Mi hermana esta feliz porque sus tres hijas se casaron, es el sueño de toda madre.
Ese bombazo fue para mí, solo me dedique a comer, cuando termine levante los platos de todos, ya quería irme a la cocina a lavar la losa, ella no paraba de hablar de las proezas de mis primas, quienes no quisieron estudiar sino que se dedicaron a cazar marido.
—Hija, ¿Estás bien?
—Si, padre deme la oportunidad de tomar mi propio camino, le juro que no lo voy a defraudar.
—Es que tu madre.
—Ella tiene que entender que no todas nacimos para el matrimonio, me haré vieja y encerrada, siento que me asfixio.
—No seas tan dramática. Mañana tendrás una respuesta.
Mi padre se retira de la cocina, me dejo peor que antes, más escuchando a mi madre alardear de las primas. Mi sueño es trabajar y valerme por mi misma, no quiero que ningún hombre ejerza autoridad sobre mí, quiero ser libre e independiente. Esa noche no dormí deseando que amaneciera, quería escuchar la respuesta de mi padre, rogando a Dios que dijera que me daba libertad.
No puedo irme sin el consentimiento de ellos, no quiero perder comunicación por una mala decisión, mi padre es bien sensato, me conoce muy bien, soy una mujer que cuando se propone algo lo alcanza. Estos mocosos siempre se pasan a mi cama, me dejan casi en la orilla de mi pequeña cama, si me voy ellos tendrán más espacio en este dormitorio. Si la respuesta es afirmativa desde mañana saldré a buscar un apartamento, un poco cerca de las fábricas y empresas de la ciudad.
Tengo que hacer mi hoja de vida, repartiré en cada empresa, asistiré a cada entrevista y decidiré por la mejor, ya me percibí haciendo todo eso, estoy tan emocionada, que ya quiero que amanezca. En eso escucho el cantar del gallo de mamá, ella posee cuatro gallinas que le dan huevos de amor.
—Amaneció, haré el desayuno.
Me baño y me cepillo mis dientes salgo de lo más emocionada, aun nadie se ha levantado, hago unos deliciosos panqueques con miel, y el rico café que no falta en nuestra casa. En eso mi madre aparece detrás de mí.
—Hija, madrugaste.
—Si, ya está el desayuno listo.
—El hombre que se case contigo será muy feliz.
—No empecemos con eso madre.
—Es la verdad, eres muy hacendosa, cocinas bien, tienes una linda figura, que más puede desear un hombre.
—Mejor iré a recoger los huevos de las gallinas.
—El hijo del carnicero se enamorará de ti ya verás.
—¡Como sea!
Ojalá papá me dé buenas noticias, porque creo que moriré de frustración, no soporto más a mamá con la idea de casarme, nunca seré atrapada por un hombre, no nací para estar encerrada y vivir para un hombre. Cuando regreso a la casa con los huevos del día, mi padre está comiendo, espero ansiosa que termine.
—Bueno me iré a trabajar. —Será que se le olvidó.
—Papá, cuál es su respuesta.
—¿Qué respuesta? —Interrumpe mi madre.
—Al venir hablamos. —Esto no me puede estar sucediendo a mí, tengo que salir de aquí, porque me hace sufrir de esta manera, mi propio padre me deja en ascuas.
—¿Qué va a hablar tu padre?
—Nada madre, iré a lavar la ropa. —Lleve toda la ropa sucia a la pila, me desquite mi frustración golpeando los pantalones de mi padre. Les daba con fuerza, porque no me dio una respuesta, será que mi madre lo convenció— Odio esta vida, quiero ser independiente, me estoy envejeciendo y sigo bajo el yugo de mis padres. —Murmuraba mientras golpeaba la ropa en el rival.
—¡Hija, que haces, eres descuidada!
—Lavando madre.
—Mira has roto el pantalón de tu padre. ¡Así piensas lavar la ropa de tu marido!
Ya ni me doy el costo de contestarle, todo lo que hago sea bien o mal sale a relucir el marido, estoy harta de todo esto.