Previamente, después de que Isa tuvo su encuentro con Freddy, quien insiste en hacerle la vida difícil porque no acepta ser rechazado, se disculpó con su padre, pero con ella es tosco. La madre de ella lo apoya, porque cree que es lo mejor que su hija puede conseguir, Ahora que ya tiene trabajo, aunque no era exactamente lo que quería peor es nada, además tendrá su propio espacio.
—Madre ese tipo es un patán.
—Hija es que tú no tienes maneras de tratar un hombre, eso me preocupa, a este paso, te harás vieja y solterona.
—¿Y cuál es el problema con eso?
—Es que no ves la gravedad del asunto, todo mundo te señalara, serás etiquetada como una mala mujer, no quiero eso para mi hija.
—Eso no me importa, además ya conseguí trabajo y apartamento.
—Estás loca, tú de aquí no sales a no ser que sea casada. Andarás en boca de todo mundo si te vas así por así.
—Lo siento, creo que sobreviviré con eso. Me mudaré mañana, no le veo el caso de esperar más.
—Cuando venga tu padre, hablaremos, él no permitirá que hagas esa locura.
Isabelle se fue a su cuarto hacer sus maletas, le envió un mensaje a Belmont para informarle que mañana se mudaría y si podía enviarle a alguien a primera hora, de inmediato recibió como respuesta un c'est bien, en el idioma original.
Toda su ropa le cupo en una sola maleta, no tenía mucho que llevar, poco a poco se haría de sus cosas personales, a la hora de la cena llega su padre del trabajo, su madre está desesperada por ponerla en mal.
—¡Viejo tenemos que hablar!
—¿Qué pasa ahora?
—Tu hija como siempre, que se ha convertido en un dolor de cabeza, ahora dice que mañana se muda, a un cuarto sola.
—Mujer ella es mayor de edad.
—Si, pero soltera, qué dirán los vecinos al verla salir con maletas de aquí sin ni siquiera tener novio.
—¡¡Bendiciones papá!! Sale ella para enfrentar la situación.
—Es cierto lo que dice tu madre.
—Sí, encontré trabajo y me dan vivida.
—¿A dónde?
—A media hora de aquí.
—Es confiable a donde vas a trabajar, no quiero que te exploten.
—No lo harán padre, la paga es buena además me dan vivida un apartamento para mi solita.
—Entonces cuídese hija, salida de aquí pierde nuestra cobertura, recuerde eso.
—Si padre, quiero depender de mí misma, me cuidaré.
—Viejo que es lo que está diciendo, no la deje ir.
—No te metas mujer, déjala ella tiene que tomar sus propias decisiones juntamente con sus consecuencias.
—Gracias, papi. Vendré a verlos en mis días feriados.
Su madre no le volvió a dirigir la palabra se enojó con ella, Isa sabe que después se contentará, entiende que su madre cavila que eso es lo mejor para ella. Pero no es eso lo que quiere, anhela salir a divertirse y conocer más cosas de la vida, quiere conocer lugares, hasta viajar si es posible.
A la mañana siguiente el chofer de Belmont la espera en la entrada de su casa. Su padre le ayuda a cargar la maleta. Como en todo barrio los vecinos salieron a curiosear al ver el elegante automóvil esperarla, como su madre supuso, todos empezaron a divulgar rumores.
—Padre cuidé madre, me le da un beso.
—Compréndela, ella tiene su manera de pensar.
—Lo sé.
Isa llevaba un dolor en el pecho porque su madre no quiso despedirla, escucho lo que balbuceaban los vecinos, sonrió y no les dio importancia, se subió al auto con una sonrisa y su frente en alto. Ellos no le dan de comer para tomarle importancia lo que hablan de ella.
Desde la ventana del dormitorio su madre la ve partir, también como los vecinos se secretean, ella se imagina lo que han de estar hablando, nunca se imaginó que su hija saldría de esa forma de su casa, su sueño siempre fue verla salir de blanco.
—Señorita, el señor me ordeno que la llevara directamente a la casa.
—Si no hay problema. —Isabelle se quedó con la boca abierta al entrar por un enorme portón, y ver la maravillosa arquitectura de la casa, el chofer le bajo la maleta y la guio por un camino de piedras de colores. Hasta llegar a una puerta.
—Esta es su llave y este es su dormitorio.
—Gracias.
—Cualquier cosa que necesite estaré enfrente. —Ella le asiente con la cabeza, el chofer es un hombre mayor de edad.
Isa entra en el dormitorio se queda helada de la impresión, está totalmente amueblado, con un juego de muebles pequeños que se acomodan al sitio, una mini cocina bien acondicionada, hay otra puerta al abrirla entra al dormitorio donde está la cama y un armario, con varias gavetas.
—Guau, es precioso, tiene su baño bien equipado, no tengo que comprar nada para el baño.
Coloco la maleta sobre la cama y empezó a desempacar, el lugar esta de maravilla, hay un televisor incrustado en la pared, tiene todo ahí, se siente en un cuento de hadas. Coloco su ropa en el ropero, luego busco en la cocina para ver que goloseaba, la refrigeradora tenía de todo, no podía creer su suerte.
Se pasó el día tan rápido que no los sintió, revisando todo lo que apartamento poseía, hasta cosas que nunca pensó tener, como una lavadora y secadora de ropa. Estaba maravillada, al caer la tarde tiene a Cloe tocándole la puerta, en cuanto se dio cuenta de que ella ya estaba viviendo en su casa, lo primero que hizo fue correr a ella.
—Hola, princesa.
—Ya estás aquí, seremos amigas.
—Desde luego que sí, pasa adelante estoy haciendo unas palomitas.
—Palomitas, que rico.
—Ten como algunas. Tu padre sabe que estás aquí.
—Si, él me dio permiso de venir. Vas a ir a conocer mi dormitorio.
—Desde luego que si iré.
Después de disfrutar las palomitas Cloe la lleva de la mano para que vaya con ella a su dormitorio, no había entrado ella aun a la casa, era inmensa con grandes focos de cristales. Parecía un salón de fiesta.
—Apúrate Isa.
—Sí.
—Papi, papi ya esta Isa aquí, la llevaré a conocer mi dormitorio.
—Está bien hija, bienvenida Isabelle. —Mientras habla por celular.
—Gracias.
—Vamos Isa, hay que subir las escaleras es en el segundo piso.
La casa es sorprendentemente lujosa y hermosa, para vivir solo ellos vivan, aparte de los sirvientes que son muy pocos. El ama llaves, el chofer y dos mucamas, eso es todo lo que ella vio, sin contar el jardinero. El dormitorio de la niña estaba bien decorado con arte de princesas y árboles, que parecían un bosque.
—Te gusta mi dormitorio.
—Es bien colorido, está bello.
—Mi papi trajo a alguien que lo hiciera, me gusta creer que estoy en el bosque, junto a los pajaritos. Ahora ya no pasaré solita.
—Ya sabes dónde encontrarme. Te dejo descansar iré a terminar de acomodarme.
Al bajar las escaleras ella se perdió en el diseño de la casa que no mira por dónde va. Cuando Belmont la espera casi enfrente de ella para hablar de un asunto en eso mira que ella viene distraída a chocar contra su pecho, él le sujeto de los brazos para que no cayera al suelo.
—¡Está bien!
—Si, gracias, es que me gustan los detalles de la casa, es que me distraje.
—Quería decirle que hoy saldré a una reunión, puede quedarse con Cloe.
—Si claro, no hay problema.
—Saldré dentro de una hora, la cocinera les hará la cena, ellos se retiran a las siete, cierre bien la puerta yo ando llave. Le enseñaré después de poner la alarma, hoy regresaré temprano no hay necesidad de ponerla.
—Entiendo, entonces solo iré por mi pijama para quedarme con ella hasta que usted venga.
—Gracias.
Ella se apresuró a ir a su dormitorio buscar su pijama, darse una ducha rápida y ponérsela, consta de un pantalón de manta y una camiseta, todo bien flojo. Cuando regreso y entro en la casa, Belmont se quiso morir de la risa al verla, nunca en su vida había visto una pijama de ese estilo menos para una mujer. Soporto la risa para no incomodarla, definitivamente esa mujer era diferente, no pretendía seducirlo.