X Las luces brillaban en todas las mesas del casino, la noche era demasiado alegre y esa en particular era de ganadores, menos para el señor Smith, a quien ya se le daba el quinto aviso para que se retirara, pues su solvencia se había terminado y estaba molestando sobremanera a todos los otros asistentes. Era un muy mal hábito del viejo insistir hasta el cansancio que con una partida que ganara en cualquier juego, vendría una racha, pero eso no sucedía. Ya adeudaba demasiado dinero y solo por la compasión y tal vez un poco la ingenuidad del dueño se le permitía entrar de nuevo a perder todo lo que tenía en esperanzas de dinero fácil. —Una más —exigía en viejo, desesperado, con las manos sudorosas y los ojos algo desorbitado. —Señor, sabe que no puedo hacer nada por ahora, su saldo ha ex

