57. Tal para cual POV Darío Llego al departamento y cierro la puerta con más fuerza de la necesaria. El eco del golpe resuena en el vestíbulo silencioso, como si la casa misma me reclamara el mal humor que traigo encima. Aflojo el nudo de la corbata mientras camino hacia la sala y, al llegar, me la quito de un tirón para arrojarla sobre el respaldo del sofá. He tenido días complicados. Demasiado complicados. Las personas que financiaron mi nueva empresa no son precisamente banqueros sonrientes ni inversionistas de traje gris. Son hombres que no creen en excusas, solo en resultados. Y los números no están dando lo que prometí. Sé perfectamente dónde me estoy metiendo. Y también sé que esa gente no da segundas oportunidades. Me dejo caer en el sofá y paso una mano por mi rostro. Sient

