41. Bienvenida al caos POV Alexander El reloj marca las nueve con exactitud cuando cruzo las puertas del salón de juntas. La mesa larga está ocupada por rostros conocidos, algunos más envejecidos, otros idénticos a los de los retratos familiares que cuelgan en los pasillos del edificio. Es la última junta a la que me sentaré como Moreau de pleno derecho. Y todos lo saben. Me acomodo con gesto firme, sin cruzar palabra. Llevo días preparando este momento. Cada documento, cada renuncia, cada firma… representa no solo una desvinculación legal, sino una liberación personal. Mi abuelo, Gérard Moreau, está sentado en la cabecera. Erguido. Impecable. Inflexible. El mismo hombre que me enseñó a caminar como si tuviera el mundo bajo los pies, y a mirar por encima del hombro sin parpadear

