39.Ahora tengo el arma POV Darío París. Qué ciudad tan sobrevalorada. Todos creen que es el lugar del amor, de las luces, de los sueños. Para mí, es otra cosa: es el lugar donde la gente bonita viene a ocultar su podredumbre detrás del perfume caro y las vitrinas relucientes. Estoy aquí por negocios. Bueno, por eso y por placer. Un viejo socio me invitó a una gala de beneficencia para la Fondation Moreau pour l’Enfance. Me pareció irónico, considerando que ese apellido me ha estado rondando más de la cuenta últimamente. Alexander Moreau. El hombre que Lucía cree diferente a mí. El príncipe refinado que vino a salvarla. ¿Y si no lo es tanto? Me acomodo los gemelos de la camisa mientras el mayordomo anuncia mi llegada en un salón lleno de burgueses que se creen redentores del mundo

