Alessandro L.
Cierro los ojos solo un momento para poder descansar cuando oigo que alguien toca en la puerta de mi despacho, creo saber quién es, aunque espero que no lo sea, hoy no estoy muy de humor como para aguantar todas sus tonterías.
- Pasa ya se que eres tú Leonardo
La puerta se habré y deja ver una figura que efectivamente es Leonardo mi segundo al mando y mejor amigo.
- Que buen oído tienes Alessandro- camina asta mi escritorio y se sienta en la silla frente a mi.
- Que quieres Leonardo
- Salir a comer, que más podría ser.
Lo veo y enarco una ceja, enserio me sorprende cada vez que abre la boca, veo el reloj que llevo en la muñeca y veo la hora, es tarde creo que está vez el inútil tiene razón debería ir a comer.
- Está bien vamos a comer algo
- Y se exactamente a dónde ir
Tome mi saco y me lo colocaba mientras lo seguía asta el auto, subimos y tomamos camino a dónde quiera que sea que me lleva, yo solo me limito a cerrar los ojos.
Unos treinta minutos más tarde se estacionó, abro los ojos para darme cuenta de que estamos frente a un café, se nota que es algo popular, y se ve que está algo lleno, yo odio los lugares con demasiada gente.
-Saves que no me gustan los lugares con mucha gente
- Si lo sé pero este lugar es muy bueno, aparte podemos sentarnos aqui afuera
- Bueno pero que sea lo más alejado de estas personas .
Bajo del auto y me doy cuenta que se me quedan viendo, odio eso me irrita, sigo a Leonardo asta una mesa que está ubicada en una esquina y sin personas cerca, no se cómo el soporta venir a estos lugares, incluso cuando estamos en el club prefiero observar todo des de mi oficina.
- Deberías de cambiar esa cara Alessandro si no las chicas jamás se te van a acercar
- No tengo ningún interés en ello, a diferencia de ti mi trabajo es mas importante- soy muy entregado a mi trabajo, no me gusta perderle detalle, y más porque en este trabajo si te descuidas un poco no la libras, pero aún asi a qué mujer le gustará ser parte de este oscuro mundo.
- Bienvenidos- escucho una voz que me hace quitar mi atención de Leonardo, que sigue diciendo cómo es que debería cambiar para tener más chicas- a qui están los menús para que los revisen en un momento vuelvo para tomar su orden- veo a la joven mesera, distraída buscando algo, pero que aún así logra entregarme el menú en la mano antes de salir a toda prisa hacia el interior del lugar.
- Vez pobre chica se fue huyendo de esa cara de mal genio que te cargas- me dice mientras suelta una pequeña risa
- Cierra la boca esa chica ni siquiera me vio
- Pues debería porque tú mi amigo eres todo un galanaso- su ocurrencia me hace poner una sonrisa de lado, no se cómo se le ocurren todas esas tonterias, reviso el menú y veo que ay cosas que podrían gustarme pero solo optare por un café n***o
- Solo quiero un café
- Estás loco vinimos a comer algo, no a qué te llenes como siempre de café
- Entonces ordenarme algo tu, ya que estás tan familiarizado con este lugar
- A claro y créeme que te gustara- yo solo me limito a asentir para que me deje en paz y mejor me volteo a ver la gente pasar por la calle, asta que la voz de la chica llama mi atención.
- Listos para ordenar
Volteo a ver a la joven para decirle mi orden, pero al verla bien a la cara me doy cuenta de que es linda, pero me parece muy familiar.
- Si puedes traernos un par de cortes bien cosidos, con algo de verduras un par de copas de vino tinto, y un café para este amargado- contesta al ver qué yo no digo nada.
Aunque los comentarios de Leonardo me molestaban, no podía parar de observar a esa chica que se que e visto en alguna parte pero tal vez sea mi imaginación por no haber dormido en tres días, aún así la veo alejarse.
- Es linda verdad
- De quien hablas
Me irrita cuando tiene esa actitud, se que habla de la mesera pero no pienso admitir nada.
- De la linda mesera a la que no le quitabas la vista de encima
- No se de qué hablas
- Bueno amigo de que tal vez deberías sonreírle un poco si es que te gustó
- Leonardo no colmes mi paciencia
- Ya pues pero enserio deberías de darte una oportunidad y tal vez esa linda chica pueda ser algo bueno para ti
No entiendo cómo el puede pensar en chicas cuando estamos lidiando con tanto, es cierto hace años no me e involucrado con alguien, pero eso no a sido prioridad para mí .
La chica vuelve con nuestra orden, pero está vez ay algo que me llama más la atención, cuando nos sirve puedo notar que se subio las mangas de la playera negra que lleva, lo que a dejado ver qué tiene un tatuaje de un gato n***o, es solo la silueta pero es algo singular, se que lo e visto antes, hace años en una chica que ahora que lo pienso es parecida a ella pero no puede ser.
- Provecho si necesitan algo más estaré por aquí
Antes de que pudiera agradecer algo llamo mi atención, a un metro se pararon tres niños, una niña no muy alta tal ves de algunos seis o siete años, de piel canela con el cabello castaño, lo tenía recogido en una coleta con ojos color azul, le sujetaba la mano a un chico más alto tal ves de unos ocho años, igual que la niña tiene la piel color canela y ojos azules lleva el cabello corto peinado hacia un lado, pero a diferencia de la niña el no está triste si no mas bien enojado, pero el que más me llamó la atención fue el mas alto de los chicos porque luce diferente, es mas alto lo que me dice que es el mayor tal ves unos nueve años o más, tiene la piel blanca los ojos grises y el cabello n***o, y al igual que el otro niño lo llevaba peinado de lado, y tenía un semblante de estar furioso, pero me sorprende el gran parecido que tiene conmigo
- Alessandro ¿Que hacen aquí amor?
Espera ¿Cómo es que acaba de llamar a ese niño?, lo llamo Alessandro o fue mi imaginación, veo a Leonardo que al igual que yo quedó asombrado ante el nombre del niño.
- Nada solo te extrañamos mami
- Bueno tienen hambre