#2 - pequeña visita

1296 Words
El medio día llegó y me preocupaba un poco porque los niños ya abrían salido del colegio, y no estaba muy segura de que su padre los avía ido a buscar, y yo no podía ir ya que esa era la hora a la que más personas acudían al café, decidí confiar en que todo estaria bien, de cualquier forma Alessandro me llamaría si no fuera así, yo sabía que la nueva mujer de su padre no los soportaba, ya abia tenido varias peleas con mi ex solo porque a su mujer se le daba maltratar a mis hijos, así avía sido desde hace cuatro años desde que nos separamos, en el momento en que me di cuenta que él tenía una relación con esa mujer. El día iba transcurriendo como siempre, aún así yo sentía que algo estaba apunto de pasar y no me dejaba en paz esa idea. - Fiorrella - me llamo Sofía sacándome de mis pensamientos. - Si dime Sofi- digo mientras doblo algunas servilletas. - Podrás atender la mesa que está afuera necesito hacer algo con urgencia - me lo dijo todo con su expresión y ese bailecito que hacía, dando brinquitos. Asentí dedicándole una pequeña sonrisa pues sabía que ella no aguantaría tanto y antes de que me diera la vuelta salió corriendo directo al baño, tome un par de menús y me dirijo a la mesa que estaba en la parte de afuera, caminaba con la cabeza baja buscando mi libreta que uso para las órdenes, al llegar entregué los menús sin levantar la vista en ningún momento, pues no encontraba la condenada libreta en mi bolsillo. -Bienvenidos aquí están los menús para que los revisen, y en un momento vuelvo para tomar su orden - y regrese a dentro sin esperar contestación dado que recorde que la avía dejado donde estaba doblando las servilletas, en cuanto la encontré volví. - Bien están listos para ordenar - alce la vista solo para ver a dos hombres divinos, trague en seco porque no podía ser que pudiera ver tanta perfección, uno castaño y el otro de cabello n***o pero ambos con bastantes músculos, volví a mi realidad cuando el hombre castaño ordenó para ambos. Me sonreía y yo le devolví la sonrisa siendo amable, pero el hombre del cabello n***o, me incomoda la manera en que me veía, demasiado cerio y me veía como si tratara de conocerme aunque para ser sincera el también me resultaba familiar, como si lo hubiera visto antes pero no sé dónde, tal vez y sea un cliente de los que atiende Sofi regular mente, y solo se le hizo raro ver otra mesera, si eso debe de ser, anoté todo rápidamente tome los menús y me retire de ahí sin más. - Sofi donde estas aquí tengo la orden de tu mesa - no la veo por ningún lado así que no me queda más que entregarla yo - Max una orden más y porfavor fíjate bien en lo que pidieron si. Max era uno de los cocineros del café era muy bueno aunque bastante coqueto con todas las meseras. - Por ti lo que sea Fiorella pero antes dime cuándo vaz a aceptar salir conmigo - Max ya te dije que no puedo porque trabajamos juntos y sería raro aparte sabes que todo mi tiempo es para mis hijos si así que sigue en lo que estás - le guiñó un ojo y me doy la vuelta para salir de ahí. - me vas a volver loco mujer - lo oigo decir mientras me alejo mientras suelto una pequeña risa. Salgo para seguir mi trabajo y limpio unas mesas aparte de tomar otras órdenes, vuelvo a dentro para recojer el pedido de los hombres guapos, buenos no es como si supiera sus nombres o dijera una mentira . Y en cuanto entró veo a Sofi platicando con Max. - Sofi ese pedido es de tu mesa que me encargaste- me le acercó y le doy una mirada acusadora. - Deberías de llevarla tu esos hombres dejan buena propina, a ti te caería de maravilla Me sorprendió con lo dijo, pero tiene razón varias veces e comprado comida con las propinas, e pagado incluso algunos de mis gastos con ellas, cada semana las juntos y junto con lo que ganó que si es bastante logro sobrevivir, solo me queda hacerlo, asiento mientras me arremango las mangas de la playera del uniforme, dejando al descubierto el tatuaje que tengo en el antebrazo izquierdo, no es nada particular solo es la silueta de un gato n***o, lo tengo des de que cumplí los 18 el mismo año que quede embarazada de mi bello Alessandro. - Tienes razón, bueno deja lo llevo no vaya ser que se me vayan- sonrió algo coqueta. - Si ve por esa propina quien quita y asta termines con algo más - mientras me guiña un ojo. - Tal vez no pero me estoy deleitando la pupila bastante bien - ambas soltamos una carcajada. Tome la charola con la orden y me dirijo con mi mejor actitud, como siempre asta esa mesa pero a decir verdad estaba nerviosa, no por lo atractivo de esos hombres e visto demasiados aqui en el café, si no por la mirada de ese hombre que me es tan familiar, pero estoy segura de que es la primera vez que lo veo, porque quién se iba a olvidar de alguien a si , es todo un Adonis y esos ojos de color gris, no creo que tan fácil se me olvidaría, sigo asta la mesa y pongo mi mejor sonrisa. -Bien aquí les traigo su pedido- mientras pongo la orden en la mesa sin verlos, aunque por el rabillo del ojo puedo ver qué el hombre se le queda viendo a mi brazo, y luego vuelve a mi cara poniendo atención a cada de talle . - Provecho si necesitan algo más estaré por aquí- doy un paso hacia atrás, aunque noto que el hombre se le queda viendo a algo que al parecer que está detrás de mi, y sus ojos reflejaban confusión y sorpresa, no le tome importancia y simplemente me di la vuelta para irme, pero me sobresalte al darme cuenta de que mi hijo Alessandro estaba parado junto a una mesa vacía, y a su lado como siempre Francesco y un paso atrás como de costumbre Lìa, ellos acostumbraban hacer eso, parase enfrente de Lía para poderla defender, parecían dos pequeños guardaespaldas, aunque bastante lógico si siempre trataban a Lìa como su princesa. - Alessandro ¿qué hacen aquí amor?- me sorprende pero algo paso lo noto en el semblante de mis hijos - Nada mami solo te extrañamos- Alessandro está más serio y tiene esa mirada, como si pudiera lastimar a alguien, y mantiene las manos en los bolsillos, es raro ya que el es el que siempre lleva de la mano a Lìa, Francesco mantiene su mirada en Lìa y la sostiene de la mano aunque está serio y es el mas risueño, y mi Lìa parece que lloro y se esconde detrás de sus hermanos se que tiene algo de miedo, los tres aún traen sus mochilas. Los tomo y los llevo a una mesa que está sola, así no estarán donde pasan todas las personas. - Bien tien hambre- se me quedan viendo pero asienten, es tarde para que no hayan comido algo- bien que les parece un sándwich y una pequeña malteada- vuelven a asentir y me preocupa que no hablen, me marchó para poderles llevar un poco de comida, mientras se tranquilizan y puedan contarme lo que paso, pero por lo que veo es culpa de su padre y esa horrible mujer con la que se casó.
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