No puede haber primavera, sin que los cerezos florezcan, así como estos no pueden florecer sin los rayos de sol, que solo se ven en esta estación. Así como no puede existir el bien, sin el mal. Se necesitan mutuamente para consumar su existencia. Tú y yo somos exactamente iguales a todo esto. Dependemos enteramente de la existencia del otro, para poder continuar de pie. Por eso mismo, no debes apartarte de mi lado. *tres meses después* ─¡Hola, Meyreth! ─me saludó un tipo extraño. llevaba un par de anteojos con un aumento verdaderamente exagerado y me saludaba como si de verdad le diera mucho gusto verme. Yo me encontraba acurrucada sobre un pequeño sofá, abrazando mis rodillas y ocultando la cara entre estas. Levanté un poco la vista y lo vi con todo el rencor que pude, pero aquel hombr

