Capítulo 4- absurdo

1516 Words
Narra Corin  No sabía que decir, a penas recordaba en ese momento haber salido con Lexie, pero aquello me cayó como un balde de agua fría.  La había dañado, y hasta ese momento lo supe.  Cuatro días antes  Estaba cansado solo quería ir a casa y ver el partido de fútbol con mi padre, era mi rutina, ir al trabajo, regresar antes de la cena, ver un partido con papá, cenar, y listo para dormir, con excepción de los fines de semana que salía a un bar y me divertía un poco.  Mi padre llamó a la oficina y pidió que pasara por algunas cosas a la tienda.  Tomás estaba sentado mirando su celular, a penas se dio cuenta que había entrado a la tienda. Lo golpee en la cabeza, él se quejó.  - pueden robarte por estar así, no te pago para que uses tu celular.  - nadie querrá robar una vieja ferretería... Además tú no me pagas, es el abuelo- reí mientras tomaba las cosas que mi padre había pedido.  - entonces le diré a papá que su nieto es un holgazán... Tú madre no estará contento con que te despidan.  - no puedes hacerlo, no hay personas que quieran trabajar aquí, esto es muy aburrido, sabes hoy solo vino el señor Lee, y una señora algo sospechosa.  -¿sospechosa?  - sí quería cosas para abrir una casa, dijo que era suya pero no le creo.  - no puedes sospechar de todos. - le dije que podías ayudarla, aquí dejo su numero- me pasó el papel donde había escrito el número, mientras lo hacía río- su nombre es gracioso Ramona- no escuchaba ese nombre desde hacía tanto tiempo.  - ¿cómo era?  - cabello rizado, piel canela y ojos grandes- su descripción no era del todo claro- no hace mucho que vino, al parecer vive cerca porque vino caminando.  Podía ser ella, no lo pensé dos veces, salí del lugar a paso veloz, estaba nervioso, casi diez años sin verla, sin que viniera ¿sería ella?  Al estacionar en casa fui a la casa de los Dunne, había un auto afuera, esa casa había estado mucho tiempo vacía, eso era una probabilidad.  La llame, ella contestó, a penas la escuche supe que era ella, toque su puerta.  Lo primero que vi fueron sus grandes ojos, eran exactamente como los recordaba.  Desde ese momento supe que las cosas en Merryhill empezarían a cambiar.  Presente Ella cerró la puerta en mi cara, sí había dicho cosas que me había tomado desprevenido.  Corrí a casa bajo la lluvia, mi padre se sorprendió al verme entrar empapado a la casa.  - pudiste ayudar a la pequeña Dunne- preguntó mientras se paseaba en la cocina, sentí el olor a quemado.  - ¡papá! Sabes que no debes cocinar- apague la estufa, lo que pretendía cocinar estaba todo quemado- ¿La señora López ya se fue? -le dije que se fuera, está lloviendo muy fuerte, no es bueno estar fuera de casa con estos tiempos.  - ella sabe que no debe dejarte solo- mi papá no dijo nada - por suerte llegue a tiempo que pasara algo.  - Corin solo es un pollo quemado.  - papá ya hablamos de esto. - no soy un inútil puedo hacer cosas- se molestó- sabes que la cocina nunca fue lo mío, ese era la especialidad de tu madre... Quería ayudar.  Desde la muerte de mi madre él ya no era el mismo, olvidaba las cosas, no veía bien, hacia travesuras, había que estar vigilándolo constantemente.  Por eso volví a casa, había comprado un apartamento en el centro, pero solía pasar más tiempo aquí que allá, así que preferí alquilarlo.  - me cambiaré y bajaré a hacer la cena- lo mire- me gustaría unos Sándwiches, como los que sabes hacer- él sonrió, sabía que él quería hacer algo aunque no era su culpa olvidar las cosas y ser descuidado.  Su memoria  fue empeorando desde que mama murió, antes ella sabía qué hacer para que no se metiera en problemas.  Subí a mi habitación, mire por la ventana, su ventana y cortinas estaba cerradas, ella estaba  molesta, y por primera vez desde esa última noche que hablamos deje de culparla. Yo estaba molesto con ella, por no contestar, nunca dijo nada, solo se fue, no volvió... O eso había pensado.  Siempre sentí algo hacia Ram, desde que ente a la adolescencia supe que era especial, me sentía bien con ella, era yo mismo, ella me entendía, lo que compartíamos era especial, cada vez que la miraba me preguntaba qué se sintiera besar sus labios, pero era un puerto estupido, mis amigos empezaron a salir con chicas, yo no me quería quedar atrás así que empecé hacer lo mismo. Nunca la invite a salir como algo más porque sabía que era riesgoso, podíamos dañar la amistad, y no podía imaginarme estar sin mi compañera.  Lamentablemente la perdí, por actuar tarde.  Recuerdo la primera vez que la bese, fue increíble, pero luego recordé lo que podía pasar si seguíamos por ese camino, así que actúe como si nada hubiera pasado. Luego me enteré que había decidido irse, sin mi. No quería perderla, le dije lo que sentía pero fue demasiado tarde.  Solemos sentirnos mejor al culpar a otros por el dolor que nosotros mismos nos provocamos, es como una pomada sobre la llaga, nos alivia en el momento, pero en el fondo si no tratamos eso nunca terminara de sanar.  La culpe, dije que ella fue la que no me quiso, pero fui yo el que cometió el error, recuerdo que estaba triste y Lexie fue amable , estaba hablando conmigo y de un momento a otro nos empezamos a besar, la invite a casa, mis padres habían ido a visitar a Halsey, Tomás estaba algo enfermo y quisieron ir a ayudar.  Me desahogue con ella, incluso tuvimos una relación por muchos años, pero nunca pude sentir aquello que sentía hacia Ram, es difícil explicarlo.  Hice la cena, algo sencillo, pollo asado ensalada, y puré de papas.  -¿todo está bien hijo?  - sí... Solo cosas del trabajo.  - las chicas pueden ser un trabajo difícil- alce la mirada- esa niña de ojos saltones sabe cómo ponerte a pensar.  - no sé de qué hablas.  - hijo mío, soy tu padre, te he visto enamorado, aunque no muchos lo hacen de la misma chica.  - estás imaginando cosas- me levante para recoger los platos- Ram y yo... No estoy enamorado de ella.  - nunca dije un nombre- luego río y se fue hacia la sala.  No podía dejar que las cosas quedarán así, debía hablar.  Pero era cobarde, no tenía el valor de ir tras ella. Decidí que era mejor dejar las cosas así, conocía a Ramona, en este momento estaba muy molesta si seguía insistiendo terminaría en el hospital gracias a ella, podía ser algo expresiva con ese enojo. Salimos al mismo tiempo de nuestras casa, ella camino de prisa a su auto, era obvio que me quería evitar, y la comprendía, lo de anoche fue absurdo y me comporté como un idiota.  Llegue a la oficina diez minutos antes, como era de costumbre, Clarke llegó puntual.  Fuimos a la obra que estaba en proceso, era una serie de apartamentos ubicados en la entrada de Merryhill, era innovador el proyecto para un pueblo como lo es Merryhill. Muchas personas de la ciudadanos habían apartado apartamentos, lo que garantizaba mayor movimiento en el pueblo, eso era bueno para las personas que nos habíamos quedado aquí.  A la hora del almuerzo Any llegó de sorpresa, hacía mucho que no venia de visita, mientras se acomodaba para almorzar junto a Clarke, empezó a hablarme sobre las novedades de Merryhill.  - aunque debo admitir que te has guardado la mejor para el final, no es así Any?- le dije para que supiera que estaba esperando su pregunta.  - ¿me dirás o esperaras a que siga hablando? - me llenaría de gracia hacerte sufrir un poco, pero no soy tan perverso.- sonrío, era lo que esperaba- Ramona Moore a vuelto y como siempre sabe cómo descontrolar mi vida.  - siempre he pensado que es lo contrario- no reí, era justo lo que había pensado- dijo algo sobre que la ayudabas en casa, no sabía que hacías esas cosas.  -¿le estás ayudando? No me habías dicho eso amigo- tercio Clarke. - no conoce a nadie más.  - tú sí, podrías haberle dado algún número de alguien que si lo hace.  - sí Jeff es bueno en eso, además su tarifa es bastante económica- Clarke tenía aquella misma sonrisa que Any. - no estaba haciendo nada, podía ayudar.  - ¿enserio? Pensé que como están en la fase más importante sobre del proyecto estabas más ocupado- ya me estaba cansado de las preguntas de Any -¿a dónde quieres llegar ? Quise ser amable y ayudar a mi vecina, eso es todo.  - corrección a la chica que te ha gustado por tanto tiempo.  - eso es absurdo, se fue hace casi diez años, no es lógico que haya algún sentimiento hacia ella. - no pienso lo mismo, dices todo eso para convencerte de eso.  - eso es cierto, esta semana haz estado más feliz, con buen humor, de verdad aún te gusta.  - claro que no, ya la supere- me levante, tome mi chaqueta- me voy, toda esta estupida charla me ha dado dolor de cabeza.  Escuche sus risas mientras la puerta se cerraba.  Ya había superado a Ram, es cierto que su regreso había hecho algunos cambios, pero no significaba que aún me gustaba, eso era absurdo.
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