Liora
Pasé todo el día sin ver a Ronan.
Probablemente no me habría afectado tanto… si no hubiera sido después del mejor orgasmo de mi vida.
Podría haberlo justificado. Deberes de alfa, incursiones, problemas con renegados… cualquier cosa. Pero Carson no tenía respuestas. Y si alguien debía saberlo, era él.
No había nada.
Eso solo deja una opción.
Ronan se está alejando porque quiere.
O peor… por mí.
Aprieto los labios, sintiendo cómo algo dentro de mi pecho se contrae.
No debí haber sido tan estúpida.
La confianza no es algo que pueda dar así como así. Lo sabía. Siempre lo supe. Y aun así… bajé la guardia.
¿Estoy exagerando?
Tal vez.
Pero el dolor sigue ahí.
Miro mi teléfono otra vez.
Nada.
Ni un mensaje. Ni siquiera uno corto. Ni una señal de que piensa en mí.
Siempre respondía.
Siempre.
Eso solo significa una cosa.
Se arrepiente.
Cierro los ojos un segundo, obligándome a tragar ese nudo en la garganta.
No puedo volver a hacer esto.
No puedo volver a caer así.
Estoy sentada en el sofá, igual que todos los días.
Pero hoy es distinto.
Hoy estoy pensando en escapar.
¿De qué?
De algo que ni siquiera puedo tocar, pero que ya me está rompiendo.
Respiro hondo.
La realidad es clara: no puedo irme.
No tengo a dónde ir.
No tengo familia.
No tengo nada.
Estoy completamente sola… y completamente a merced de esta manada.
He cambiado una jaula por otra.
Una más cómoda, sí.
Más cálida.
Más amable.
Pero sigue siendo una jaula.
He pasado tanto tiempo caminando de un lado a otro que siento que voy a desgastar la alfombra. Me muerdo las uñas sin darme cuenta, atrapada en un bucle de ansiedad que no se detiene.
Agarro el teléfono.
Ahora tengo tres contactos: Ronan, Eric y Carson.
Debería pedirle el número a Mónica también.
Abro el chat con Carson y escribo.
Yo: ¿Puedes sacarme de la habitación? Siento que me estoy asfixiando aquí.
La respuesta no tarda.
Carson: ¿Le pediste a Ronan que te sacara? ¿Que te mostrara más la manada?
Mi estómago se aprieta.
Yo: No. No quiero verlo ahora mismo.
Unos segundos.
Carson: Entonces soy el afortunado ahora, ¿eh? Me alegra que confíes en mí, Liora.
Suelto una risa sin humor.
Yo: No confío en ti. No confío en nadie. Solo necesito salir… ahora.
Un leve empujón sacude mi mente.
Me quedo inmóvil.
Selena.
Está ahí.
Débil… distante… pero está.
Mi respiración se corta.
Si estuviera conmigo…
Si realmente estuviera conmigo…
Nos iríamos.
Lejos.
A cualquier lugar.
Un bosque. Montañas. Donde sea.
Podríamos sobrevivir.
Siempre lo hicimos.
Ella podría con todo.
No necesitaríamos a nadie.
No necesitaríamos una manada.
Mientras más tiempo me quede aquí… más peligro hay de que descubran lo que soy.
Y eso no puede pasar.
No puede.
Cierro los ojos con fuerza.
Selena… te necesito.
Mi mente se aferra a la suya con desesperación.
Por favor… no me dejes otra vez.
No puedo hacer esto sola.
La siento.
Pero no puedo alcanzarla.
Hay algo bloqueando el vínculo.
Algo invisible.
Algo que me mantiene separada de ella.
Y eso… me rompe.
Me dejo caer por la pared lentamente hasta quedar en el suelo.
Mis manos cubren mi rostro.
Estoy rota.
No… peor.
Estoy destruida.
Arruinada.
Algo que nadie quiere.
Algo que se usa… y se descarta.
Ronan no me quiere.
Nadie lo hace.
Ni siquiera mi propia loba puede llegar a mí.
Estoy sola.
Completamente sola.
Y no puedo más.
Levanto la vista hacia el espejo de cuerpo entero.
Pero no me veo a mí.
Veo al alcaide.
Veo a esos alfas.
Sus manos.
Sus voces.
Sus risas.
Mi cuerpo sobre esa mesa.
Inmóvil.
Forzado.
Traicionándome.
Respondiendo cuando no quería.
Siento otra vez los golpes.
El arrastre.
El frío del suelo.
La jaula.
La oscuridad.
No importa dónde esté.
No importa cuánto corra.
Nunca voy a escapar de ellos.
Viven en mi cabeza.
Debajo de mis párpados.
En cada rincón de mi mente.
Me poseen.
Siempre lo harán.
Libre o encerrada… da igual.
Nunca voy a ser libre.
Un sollozo rompe mi pecho.
Pero no hay lágrimas.
Solo ese vacío.
Ese entumecimiento que lo cubre todo.
Me quedo ahí.
Inmóvil.
Perdida.
Reviviendo una pesadilla tras otra.
Sin poder salir.
Sin poder respirar.
Esto es todo lo que va a ser mi vida.