31

643 Words
Ronan Pensé en bajar un piso hasta mi oficina, pero en lugar de eso termino dirigiéndome al sótano. La idea de los labios suaves de Liora sobre los míos me sacude por dentro y, si no puedo tenerla como deseo, entonces voy a desquitarme con el bastardo que la tuvo cautiva durante años. No debería haberla besado. Al entrar en las mazmorras, el olor a orina, sangre, heces y vómito me golpea de lleno. Ya es hora de limpiar este lugar otra vez. La última vez que Carson perdió una apuesta tuvo que hacerlo él mismo. Una sonrisa amarga cruza mi mente… hasta que entro en la celda del supuesto guardián. La rabia me hierve en la sangre. Está encadenado a una silla, las muñecas abiertas de tanto forcejear. El acónito en su sistema mantiene su curación lenta. Le faltan varios dedos de los pies. Típico de Carson. No pienso ni preguntarle. —Despierta —gruño, alzándole la cabeza por el cabello—. Tengo preguntas. Y vas a responder. Escupe sangre. Jadea. —Mátame de una vez… —No. Voy a alargar esto meses… años si hace falta. Nada será suficiente comparado con lo que le hiciste a Liora. A los demás. A mi familia. Se ríe. Como si nada importara. Mi puño impacta su rostro. Un diente cae al suelo. —¿Liora? —escupe—. Así que ya te la cogiste… La furia estalla. Barack ruge dentro de mí y libero mi aura alfa. El hombre se quiebra al instante, lloriqueando, exponiendo el cuello en sumisión. No entiende quién soy. Un alfa de alfas. Elegido por la luna. Más rápido. Más fuerte. Imposible de resistir. Y aun así… no vine a gobernar. Vine a destruir a los responsables. Mis puños caen una y otra vez, descargando años de dolor. —Si vuelvo a oírte decir su nombre… te cortaré la garganta. Queda inconsciente. Su corazón aún late. Necesito un sanador en las mazmorras, ordeno mentalmente mientras me marcho, cubierto de sangre que ya no me duele. En el ascensor, mi teléfono vibra. Un mensaje de Liora. Lo leo. Y el mundo se detiene. “Ese fue mi primer beso.” Liora Cuando la puerta se cierra, me dejo caer lentamente al suelo con los dedos sobre mis labios. Solo siento shock. Fue… mi primer beso. Años en una jaula. Sin cariño. Sin contacto. Sin amor. Nunca había sido de alguien. Nunca alguien había sido mío. Él dijo que fue su lobo. ¿De verdad Barack lo empujó tanto? ¿Intentaba ayudar a Selena a salir? ¿Estoy poniéndolo en peligro quedándome aquí? Mis pensamientos giran sin parar. Pero sus labios… Fueron suaves. Breves. Y aun así… hermosos. Si me voy algún día, quiero que Ronan sepa lo que significó. Por un instante me sentí… normal. Deseada. Viva. Después de veinticuatro años, sentí mariposas. Saco el teléfono. Yo: Ese fue mi primer beso. Más tarde, Eric revisa mi recuperación. Mi cuerpo está sano. Lo difícil será mi loba. Diez años sin contacto. Podría estar herida… o salvaje. También podría encontrar a mi pareja y entrar en celo. El miedo aprieta mi pecho. Cuando se va, el silencio vuelve. Demasiadas preguntas. Ninguna respuesta. Me escondo bajo las mantas, vacía por dentro. Entonces el teléfono suena. Ronan: Gracias por decírmelo. Me siento horrible por habértelo quitado. Yo: Tal vez lo tomaste… pero me alegra que haya sido contigo. Ronan: Suena a despedida. Yo: No. Solo… por si acaso. Ronan: Ojalá hubiera sido un beso verdadero. Con mariposas. Pasión. Demasiado y no suficiente al mismo tiempo. Yo: Fue perfecto. Y lo guardaré siempre. Intento mantener mis muros en pie. La confianza ya no es algo que entregue. Pero él… me hace querer hacerlo. Me duermo preguntándome si debería tener más primeras veces antes de que el destino me entregue a mi pareja verdadera.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD