Eran cerca de las once de la noche, me dolía el cuello de estar tan inclinada en mi escritorio, pero aún me faltaban cuatro exámenes por revisar. Amaba mi trabajo como maestra, me fascinaba pasar horas educando niños; sólo que el revisar trabajos fuera de las horas lectivas era agotador. Mi celular vibró a mi lado, acaricié mi cuello y lo levanté. Mi bello chico estaba acordándose de mí... O al menos de la pregunta que no había querido contestarle. Seth: ¿No vas a contestarme la pregunta? Puse los ojos en blanco. Yo: ¿Para qué quieres saberlo? Seth: Estoy en Argentina... Sólo quiero aprovechar el viaje (; Reí y sacudí la cabeza. Seth era increíble. Seth: Por cierto, miré a Joey y Darren. Me atreví a contarles que tú y yo estamos viviendo juntos. Y creo que no les gustó la idea. Yo

