—Dos semanas —escuchó una voz ronca atrás suyo, Zoy dejó de limpiar la lapida de su hijo, pronto se cumpliría otro año de que..., y quería tener todo listo, aunque solo fue era ella. Tenía suficiente, con ella bastaba y sobraba. —¿De qué? —inquirió la joven dejando a un lado el trapo, los ojos de Iyali la miraron con intensidad, él todavía llevaba algunas vendas en su rostro por el accidente, todavía le costaba respirar, había bajado mucho de peso en ese tiempo y ella solo dos días fue a verlo, no quería estar tanto tiempo rodeada de los Ocampos, como tampoco, no quería estar cerca de Iyali. Hace unos días había salido con sus compañeras de trabajo, hablaron, bromearon y ella terminó soltando cosas, sin darse cuenta había descrito como hombre ideal a Iyali, en personalidad, dejando de la

