Acerque la taza de nuevo y la tomé con fuerza, aguante la respiración y la bebí sin pensarlo dos veces, era demasiado amarga y mi lengua se sentía adormecida por el sabor tan fuerte que tenía. -Ten. - Alex extendió su mano y en palma estaba un dulce de miel que siempre me daba su abuela, lo tomé y lo comí inmediatamente para quitar la extraña y desagradable sensación que sentía en la boca. - ¿Tenías dulces y no me diste a pesar de que me viste sufriendo con ese té? – En la cara de Ashley se revelaba la decepción y tristeza. -Solo tenía uno. - Alex sonrió y se recargó en la pared. -Al parecer el destino quiere que estemos los cuatro juntos. - Matt se sentó en una silla y recargó su rostro en su mano mientras nos veía. -Es verdad. - Sonreí y me levanté para lavar las tazas del té que h

