Pase unos segundos abrazando a mi amigo, esto estaba completamente fuera de mi imaginación ¿qué sé supone que debería hacer?, pasé un tiempo pensando, pero no se me ocurría nada para consolarlo. Intenté pensar en buscar un tema de conversación, pero recordé que me había dicho algo antes de todo esto. - ¿Dijiste que necesitabas mi ayuda? - Álex se separó lentamente de mí y asintió con la cabeza. - ¿Cómo puedo ayudarte? - Se quedo completamente congelado y después de un rato suspiro mientras me veía a los ojos. -Cásate conmigo. - Mi respiración se detuvo y mi mente voló hacia el espacio. -Jajaja ¡Déjate de bromas! -Seguí riéndome e incluso le di un golpe en el brazo, pero ni se inmuto, su mirada estaba decidida y la sonrisa de mi rostro se paralizó. - No estas jugando, ¿verdad? - -Sé que

