Ellos seguían sin decirme algo, así que les hice una seña para que saliéramos de la habitación, tomé el libro y antes de salir por la puerta mire hacía la ventana en donde hace unos minutos había encontrado algo sospechoso. Cuando llegamos a la sala vimos a Mateo bajar de las escaleras. -Los estaba buscando. – Dijo mientras se estiraba al llegar a nosotros. -No tiene mucho que despertamos. Tengo hambre. - Ash me miraba con ojos de cachorro hambriento. -Ya esta la comida preparada ayúdenme a servir. - Dije mientras caminaba hacia la cocina. -Una vez que nos sentamos, solo nos dedicamos a comer sin siquiera hablar, al terminar los chicos lavaron los platos mientras que mi amiga y yo limpiábamos la mesa para después irnos a sentar a la sala, mis amigos no tardaron mucho tiempo en acompaña

