— ERES UN MALDITO IMBÉCIL TE ODIOOO— le gritó Kayla enfurecida. Aunque estaba más molesta con ella misma, por dejarse vencer por el deseo. Pero, ella tenía su temperamento y aquel hombre con su atropello la habia llevado al límite. Lo odiaba pues la excitaba, incluso contra su voluntad. Para su completo fastidio el hombre largó una carcajada abiertamente, echando su cabeza hacia atrás. Luego, aún con la sonrisa en sus ojos, la miró. — Honestamente preciosa Kayla, pensé que ibas a resistir más mis encantos ...— dijo él y la miró con deseo. Pese a haberse saciado con ella recién, quería más se dio cuenta Niko con sorpresa. Tenía lindos dientes pensó ella...bueno, a quién iba a mentirle. Ese hombre derrochaba atractivo. Lástima que fuera un bastardo que la metió de prepo en la limo, para t

