Kayla sintió una mezcla de miedo y rabia. El maldito infeliz que le había pagado para someterla sexualmente tenia el descaro de aparecerse enojado allí. Lo miró alzando la barbilla y él, consciente aparentemente de su creciente furia, la observó con su enojado rostro arqueando su ceja interrogante. — Yo...creo que vendré luego. Somos demasiados... con permiso — dijo la médica y abandonó el lugar pasando por al lado del millonario al que habia reconocido de inmediato. No sabía que pasaba allí pero no queria problemas. Niko entró con paso firme a la habitación. La mujer lo miró con curiosidad más no con miedo. — Hola señor...creo que no lo conozco personalmente...— dijo con extrañeza. Él sonrió un poco a pesar de las circunstancias. — Creo que no hemos tenido oportunidad, no...soy el

