El viento contra la ventana me saco de ese lugar donde mi mente se perdía siendo perseguida por sombras y voces sin sentido llamándome. Era la primera vez que despertaba sin gritar, acaso tenia que ver el hecho de que Israel estuviera a mi lado o que no me preocupara nada mas que nuestros cuerpos desnudos fundidos en un abrazo solo para cubrirme del frio. Su mano jugando aun con el contorno de mi piel desnuda. Acompañados por el fuego de la chimenea. – ¿En que momento fuiste por leña? – pregunte al ver arder los nuevos tronco. – Mas o menos, como en la cuatro horas que dormiste. – ¿Porque no me has despertado? – Se te veía muy relajada. – ¿Asi? – murmure apoyándome en un codo. – ¿Que vamos hacer aquí los próximos días? – Quiero ir aun antro. Se rio como si esperase esa respuesta

