Durante las siguientes semanas no tuvo noticias de Harry Koch, o como a Denisse le gustaba llamarlo, H. dom. Era como si la tierra se lo hubiese tragado, ni siquiera se le veía conectado en el foro. Lo peor de todo, es que no tenía ganas de salir de fiesta ni mucho menos de ligarse a algún tipo para pasar la noche.
Su cuerpo lo anhelaba a él y nada más que a él. Por que nadie más podría llenarla como él lo hacía, ni mucho menos seducirla como solo él lo hacía. Estaba tan sumida en sus pensamientos que no se percató de que su desagradable jefe estaba frente a ella.
—¿Para eso le pago señorita Benet? —Cuestionó el hombre con severidad.
—Señor... Estoy en mi puesto de trabajo cumpliendo con mi labor, honestamente no le veo el problema. —Alzó la mirada, enfrentando la del hombre.
—¿Con que cumpliendo con tu labor, he? —Poniéndose rojo de la ira, rodeó el escritorio de Denisse y la tomó con violencia de su antebrazo, obligándole a abandonar su puesto.
—¿Qué mierd@ le pasa? Usted no tiene ningún maldito derecho a tratarme de este modo —con brusquedad se zafó del agarre del hombre.
El hombre ignorando completamente el parloteo de la joven observó la pantalla del computador, notando efectivamente que esta no estaba cumpliendo con su labor. En vez de tener abierto el sistema de la empresa para rellenar las planillas que le correspondían estaba metida en un foro de b**m.
—¿Con que detrás de esa carita de santa se esconde una puta@ retorcida? ¿Quién iba a pensarlo? —Dijo el hombre con desdén.
—Evite traspasar los límites, jefe. Mi vida personal a usted no le incumbe y si soy una put@ retorcida o no, es mi muy jodido problema. —Contraatacó mordaz.
—Por si no estaba enterada señorita Benet, esta es una empresa seria y cuida mucho la imagen. Usted en este momento está perjudicando la imagen de la empresa y eso es una falta muy grave que conlleva a la suspensión o el despido, piense muy bien lo que le acabo de decir, la espero dentro de 10 minutos en mi oficina para que me demuestre que está dispuesta a hacer para conservar su trabajo. —Sin más que acotar el hombre se da la media vuelta y se encierra en su oficina.
Denisse, quedó perpleja en su sitio, sin poder creer la descarada insinuación de su jefe. Rápidamente caminó hasta el baño donde se lavó el rostro con abundante agua fría. Necesitaba calmarse, los latidos de su corazón eran erráticos y sentía que se le revolvía el estómago.
Pasado unos cuantos minutos abandonó el cuarto de baño y se encaminó decidida a la oficina de su jefe. Ese cerdo bastardo estaba muy equivocado si pensaba que ella se iba a acostar con él, su puesto de trabajo se lo había ganado con creces y si quería despedirla, entonces que lo hiciera.
—Con permiso, —dijo secamente al momento que se adentraba en la oficina.
—Me alegra que te hayas decidido. A colaborar. —Cuando el hombre se giró en su silla y fijó su intensa mirada en ella, Denisse tuvo que retener una arcada al ver al hombre con su pequeño pene erecto masturbándose enérgicamente. —Ven querida, ponte de rodillas y abre tu boca para que eche toda mi corrida en ella. —Jadeó ronco mientras la miraba. —Cuando estés de rodillas necesito que te saques las tet@s afuera para que me estimulen visualmente y te quedes ahí con tu boquita hermosa abierta, porque de ahora en más si quieres conservar tu trabajo serás mi depósito de esperma.
Una risa seca y desagradable escapó de los labios de Denisse. —¡Vete al diablo maldito infeliz, puedes meterte tu trabajo por el mismo cul@ y antes de buscar una mujer deberías detenerte a mirar dos veces ese maní que tienes entre las piernas, porque dudo que alguien en su sano juicio quiera meterse esa mierd@ en la boca o en cualquier orificio! —Exclamó entre gritos furiosa. —¿Cómo es que lograste embarazar a tu esposa con esa cosita?
—¡Estás despedida, put@ de mierda! —Gritó furioso mientras avergonzado y enrojecido por la furia comenzaba a arreglar su ropa.
—¡Me largo de esta empresa de mierd@! Estoy para cosas mejores que este sucio cuchitril. —Salió de la oficina y azotó la puerta con furia.
•••
Los días siguientes, Denisse se encargó de repartir su currículum por casi todas las empresas de la ciudad, esperanzada de que alguna empresa medianamente decente la llamara. Para empeorar aún más su situación, Alice, su hermana menor se había mudado con ella ya que la situación en casa de sus padres era cada vez peor.
—¿Papá te pegó? —Fue la primera pregunta que Denisse hizo al ver a su hermana pequeña.
—Sí, él se enfadó mucho porque quise defender a mamá... Si hubieras estado ahí Denisse, él estaba completamente desquiciado y tuve tanto miedo. —La chiquilla de tan solo 16 años comenzó a ahogarse con su propio llanto, por lo que Denisse se limitó a abrazarla sin hacer más preguntas.
Su familia era un tema tabú para ella, al menos lo era desde que vivía sola y tener a su hermana ahí, tan vulnerable y herida por causa de su padre traía a su mente demasiados recuerdos, cada uno de ellos más que el otro más, más oscuro y retorcido que el anterior.
—Puedes quedarte conmigo el tiempo que quieras, pero necesito que seas responsable y asistas al colegio, también me vendría bien un poco de compañía. —Secó las lágrimas de su hermana con ternura.
—Mamá podría venir también... —Preguntó Alice con timidez.
—Por supuesto que sí y ella lo sabe, pero no quiere dejar a nuestro padre... Esa vida la escogió ella, está con él por elección y no por opción. —Decir aquello en voz alta se sentía mucho más pesado y abrumador que en sus pensamientos.
—Me muestras mi habitación, por favor. —Alice se separó de la mayor y agachó la cabeza.
—Claro...
•••
Había transcurrido más de un mes sin tener noticias de él, pero de pronto la vida pareció sonreír para ella. H. Dom le había mandado un escueto mensaje, pero el corazón de Denisse se alocó dentro de su pecho.
"Te espero mañana a las 7 Am en la suite principal del hotel. Sé puntual, mañana me espera una agenda demasiado apretada."
Sus dedos temblaban mientras respondía al mensaje, la emoción la invadió de pies a cabeza y no podía quitarse la sonrisa boba del rostro. Lo mejor vino unas horas después, cuando fue contactada por el departamento de recursos humanos de Tech. Corp, la empresa de tecnología más grande del pais.
—Su currículum ha sido seleccionado para la entrevista laboral que se llevará a cabo en Tech. Corp para el puesto de asistente de gerencia. La esperamos mañana a las 10 de la mañana, se ruega puntualidad. —Habló una mujer desde el otro lado de la línea con voz monótona.
—Ahí estaré, muchas gracias por la oportunidad. —Respondió con emoción contenida.
Sin lugar a dudas todo comenzaba a mejorar en su vida y comenzó a dar brincos por toda la sala ante la emoción que sentía. Trabajar para semejante empresa era una oportunidad única en la vida, así que mañana tenía que dar una entrevista impecable, no podía fallar y darse el lujo de perder tal oportunidad.
•••
Eran las eran las 7 a.m en punto cuando las puertas del ascensor se abrieron, permitiéndole entrar en la suite donde Harry, su amo, la esperaba.
A diferencia de las veces anteriores, Harry vestía ahora de traje, un traje gris oscuro hecho a medida, el cual por cierto lo hacía lucir guapísimo. Ella no pudo apartar la mirada de su cuerpo, lo recorrió con la mirada de pies a cabeza y se sintió afortunada de estar ahí, junto a él, a punto de ser follad@ por semejante monumento.
—Has llegado un minuto tarde, sabes que detesto la impuntualidad, por lo tanto, ese acto de rebeldía merece un castigo. —Harry se relamió los labios.
—Si amo... —Susurró mientras se quitaba lentamente la ropa.
Harry se sentó en la cama, cuando ella estaba desnuda le indicó que se acercara. —Recuestate sobre mis piernas. —Palmeó sus muslos mientras en su rostro se formaba una sensual sonrisa.
Denisse obedeció y se acostó boca abajo sobre sus piernas, podía sentir la potente erecci@n del hombre chocar contra su abdomen, haciéndola sentir de pronto demasiado excitada.
—Eres tan hermosa, tu piel es tan suave al tacto y esas nalgas... —Masajeó firmemente una de sus nalgas y ante ese simple toque ella deseaba aullar de deseo.
—Amo... —Susurró con voz temblorosa.
—¿Si, querida? —Harry alzó una de sus cejas.
—Vas... ¿Vas a castigarme?
—Lo haré, por que necesitas ser una mascota disciplinada. —La primera nalgada fue seca, retumbando en el eco de la habitación.
Ardía, eso no podía negarlo, pero la sensación la hacía sentir tan caliente que se retorcía sobre sus muslos, sintiendo como su sexo se humedecía y palpitaba.
Después de la primera nalgada vino otra, y otra, y otra más...
Entre nalgadas, Harry procuraba acariciar su humedecido sexo, o generosamente la follab@ con sus dedos enterrandose en lo más profundo de su coñ@. Las sensaciones eran tan abrumadoras que de pronto se encontró gritando y suplicando por más. Necesitaba correrse y lo necesitaba urgente.
—No puedes correrte hasta que yo lo diga. —Mencionó aquellas palabras con tal autoridad que Denisse pensó se correría en ese mismo momento.
—Amo... Por favor... —Suplicó entre gemidos lastimeros.
—Esta bien, permitiré que te corras, pero con una condición... —Hunde uno de sus dedos en su culo, haciéndola jadear desesperada.
—Lo que usted deseé, mi señor... —Sus ojos grises estaban llenos de lágrimas a causa de la excitación.
—He terminado de azotar tu culo, ahora te pondrás de rodilla y me comerás la poll@. Quiero que te corras con mi poll@ en tu boca y con tus propios dedos dentro de tu coñ@... Has sido impuntual, por lo tanto, no mereces que mi poll@ te reviente el coñ@.
Desesperada, se puso de pie y sintió la piel de sus nalgas tirante y al solo movimiento comenzaban a escocer. Sin embargo, calló de rodillas frente a él y con un agilidad asombrosa sacó el m*****o erecto del hombre y lo metió en su boca.
Harry comenzó a foll@r su boca mientras la cogía del cabello, la estaba usando a su antojo y eso la estaba volviendo loca. Necesitando correrse con urgencia por lo que comenzó a acariciar frenéticamente su clítoris para culminar follandos3 a si misma con sus dedos.
Ambos alcanzaron el orgasmo al mismo tiempo, Denisse se corrió sobre su propia mano y Harry se vació en su boca, obligándole a tragar hasta la última gota. Quién por cierto, disfrutó en extremo del sabor agridulce del sem3n de su amo.
—Estuviste fantástica, mi querida mascota... —Dijo sin lograr calmar su acelerado corazón.
—Gracias amo, —se abrazó sus piernas y sonrió cuando Harry acarició su cabello.
—Ahora debo irme, me espera un día bastante pesado en la oficina. —La separó con suavidad y dejó un beso en su frente.
—También yo, tengo una entrevista de trabajo dentro de poco. —Se pone de pie y esboza una sonrisa perezosa.
•••
Denisse va con la hora justa a la entrevista de trabajo, ya que el tráfico de la ciudad a esa hora era imposible. Cuando finalmente llegó al descomunal edificio, se adentró en el y corrió hasta la recepción.
—Buenos días, vengo a la entrevista de trabajo para el puesto de asistente de gerencia. —Dijo atropelladamente.
—Debe tomar el ascensor que está frente a la recepción, la entrevista se llevará a cabo en el onceavo piso. —Respondió la recepcionista sin siquiera dignarse a mirarle.
Denisse corrió hasta el ascensor y rápidamente presionó el piso indicado. Estaba nerviosa, era una oportunidad tan buena que no deseaba estropearla. Cuando finalmente llegó al piso indicado se encontró con decena de personas, entre hombres y mujeres, todos muy bien vestidos que al igual que ella, esperaban una oportunidad.
—¿Denisse Bennett? —La melodiosa voz de una mujer resonó en el pasillo e inmediatamente la rubia se acercó a la mujer.
—Buenos días, soy Denisse Bennett. —Esbozó una simpática sonrisa.
—Sigame por favor, el jefe la espera para la entrevista.
Denisse sigue los pasos de la mujer, se adentraba por un pasillo interno hasta llegar a una oficina, la cual tiene un ala sola del edificio. No esperaba menos para el gerente de una empresa tan rica y poderosa. La mujer abre la puerta y le indica que entre, Denisse obedece, pero cuando la puerta se cierra tras ella queda completamente paralizada.
H. Dom era el gerente de la empresa más poderosa del país.