Minerva 15

1401 Words

—Yo no podría masturbarme —comentó Minerva a la vez que se limaba las uñas. —¡Es lo puto mejor!, tía. —¡Ja! No sabría ni cómo tocarme. Samanta frenó a mitad de camino el pincel cargado de azul pálido que se dirigía a su uña, y durante unos segundos hizo un gesto pensativo. Luego dijo: —Pues… yo te enseño... Minerva pensó que era broma; pero Samanta se puso de pie y le puso el pestillo a la puerta y luego saltó a la cama y dijo: —¡Será divertido! —¿Se te ha ido la olla? —¡Tía, es una urgencia que hay que solucionar!, ¡peligra tu virginidad! Ven, ¡anímate! —le dijo dándole unas palmadas al colchón, pero vio que Minerva no se movía—. ¿No me digas que te da corte que nos veamos desnudas? Ya nos hemos visto antes. Samanta no se imaginaba que no era pudor lo que hacía dudar a Minerva, p

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD