Harry atrajo a Denisse hacia sí y se retorció en el lugar, y entonces el mundo giró y se apresuró y Denisse perdió la noción del tiempo, en un momento estaba en la mazmorra y de pronto se encontraban de pie en el dormitorio de ella, ni recuerda cuando llegaron a su departamento. Se atacaron mutuamente por las prendas de ropa que llevaban, todavía tratando de besarse mientras se quitaban la ropa a tientas. El cuerpo de Denisse era tan lleno de curvas como su rostro, todo volúmenes imponentes y ángulos agudos y huesos duros, y Harry tocó todo lo que pudo alcanzar, huesos de la cadera y clavículas, sus costillas y omóplatos y vértebras, cada centímetro de ella cubierto de una piel increíblemente suave. Y Denisse lo tocó de vuelta, sus largos dedos se extendieron para abarcar la mayor parte de

