Denisse caminaba apresurada por el pasillo del edificio, sus tacones resonando contra el suelo de mármol. Llevaba en sus manos una carpeta con su currículum y una expresión de frustración en el rostro. La entrevista de trabajo había sido un desastre, y la dueña de la empresa, una mujer fría y distante, la había tratado con una grosería que aún la hacía hervir por dentro. ¿Que carajos le importaba a ella su vida s****l? ¡Maldita santurrona amargada! Distraída por sus pensamientos, no vio al hombre que apareció de repente frente a ella. Chocó contra él con fuerza, perdiendo el equilibrio. Sus brazos se abrieron instintivamente, y la carpeta cayó al suelo, esparciendo papeles por todas partes. —¡Oh! —exclamó Denisse, sintiendo cómo su cuerpo se inclinaba hacia adelante. Pero antes de q

