—Escuche muy bien, señorita Bennett... Hoy yo seré quién decida cuando puedes correrte, seré yo quien controle tus orgasmos. ¿Lo entiendes, verdad? Si no me obedeces, tendré que azotarte para que aprendas. —El cálido aliento de su amo chocó contra su piel. Denisse sentía una mezcla de emociones que no sabía bien como exteriorizar. Por un lado se sentía aterrorizada, pero por el otro, sumamente emocionada. Harry Koch estaba a cargo de su órganos y eso la hacía sentirse reducida a nada. Estaba completamente bajo la voluntad de su jefe, pero ella confiaba en él y por eso se entregaba a sus manos. Esa idea fue más que suficiente para hacerla descender aún más en la vorágine de emociones que sacudían su cuerpo. —Te voy a romper en miles de fragmentos, Denisse... Apenas y tuvo tiempo de repr

