Lennox marcó el número de T con un suspiro pesado, mientras caminaba por su departamento con el celular pegado a la oreja y un leve gesto de resignación en el rostro, pero no tenía a quien más recurrir y aunque sabía lo que le aguardaba, esperó a que la llamada fuese respondida al tercer tono.
- Ey, hermano!- saludó con fingida despreocupación, paseando la voz como si nada lo aquejara- qué tal va tu día?, ya tienes armado el calendario de eventos de esta semana o seguimos sobreviviendo sobre la marcha?
Hubo una pausa breve al otro lado de la línea, hasta que la voz de T se oyó con ese tono que siempre usaba cuando no se tragaba una sola palabra.
- Qué sucede?- Lennox se quedó en silencio un segundo, intentando mantener el teatro aunque sabía que con T era inútil.
- Qué sucede de qué?, solo estoy preguntando por la logística..... ya sabes, el orden, la eficiencia, esas cosas que te emocionan.
- Lenny- repitió T, ya más directo- si necesitas algo, dilo de una buena vez, sabes que puedes contar conmigo, así que ahórrate el circo...no tienes que fingir que me llamaste porque te dio nostalgia escuchar mi voz- Lennox dejó caer los hombros, frotándose la nuca con una mano antes de soltar un largo y derrotado suspiro.
- Está bien, está bien......necesito un favor.
- Ves, no era tan difícil..... y qué clase de favor?!
- Necesito un auto.....uno....decente.
- Decente?- T rió con tono suspicaz- eso ya suena peligroso viniendo de ti.....y qué hay de tu motocicleta?
- No es propia.
- Propia?!, propia para qué exactamente, eh?!
- Propia para un evento importante!
- Diablos Lenny, eso parece muy interesante..... qué clase de evento es?!, una primera cita?, reunión con clientes?, o qué traes entre manos que tu motocicleta no funciona?
- Es.....un.....evento de caridad, en un club privado..... en la zona bonita de la ciudad- Lennox lo soltó todo de un golpe, como si al decirlo más rápido doliera menos- y no, no es para mí.....es..... por culpa de mi vecina y una de sus brillantes ideas en la que ahora estoy metido hasta el cuello y es una historia digna de película de mediodía, y sí, antes de que lo digas, ya sé que soy un idiota por dejarme arrastrar.
Hubo un segundo de silencio en la línea antes de que una estruendosa carcajada se dejara escuchar, una carcajada que retumbó en el auricular durante largos segundos, tan sonora que Lennox alejó el teléfono de su oído y puso los ojos en blanco.
- Ya acabaste?- gruñó, cuando finalmente T pareció recuperar el aire- es que no me lo creo!!- dijo entre resoplidos- tú, el que hasta hace ayer juraba que nada iba a pasar con tu vecina porque era la personificación de la irritación.....ahora estás preocupado por conseguir un auto elegante para acompañarla a un evento familiar, de verdad.....me vas a hacer llorar.
- Eso me pasa por ser noble- replicó Lennox con sarcasmo- por no soportar ver llorar a nadie, me tocó la culpa y aquí estoy, buscando con qué aparentar que no soy un salvaje sin etiqueta.
- No, eso te pasa por andar de enamorado- disparó T sin rodeos.
- Con una mierda!!!....que no estoy enamorado!- replicó casi al instante, con una voz más alta de lo necesario- no estoy enamorado!....esto es solo un favor,sí, una farsa, algo en lo que me metí por pendejo....ahora dime, me vas a prestar el auto o vas a seguir con tus teorías románticas de secundaria?
- Tranquilo, Romeo- se burló con una carcajada más- te presto el auto, solo dime....qué auto tenías en mente?, digo, si la reunión es en la zona bonita de la ciudad, qué tal si mejor te compras un Maserati?
- Claro- exclamó con sarcasmo- y si tú me prestas dos riñones y una parte del alma, yo lo considero, también venden los trajes con el carro o eso va por separado?- T soltó una nueva carcajada ante la evidente frustración.
- Bueno, bueno, relájate....tengo un Mini Cooper guardado en el taller, está como nuevo, funcionara perfectamente para tu evento.
- Un Mini Cooper?- repitió Lennox, frunciendo el ceño- acaso no has visto mi tamaño?, yo no entro en un Mini Cooper,.eso es más transporte escolar para hámsters que auto.
- Bah, haz el esfuerzo, es por tu odiosa vecina, no?, vamos, demuéstrale que también puedes ser adorable.
- Vete al diablo- gruñó paseándose por el departamento mientras se tallaba los ojos con frustración.
- Está bien, está bien!- T rio de nuevo- tengo el Gran Torino, no es ostentoso, pero es un clásico, elegante a su modo, rinde respeto, sin sonar a "quiero parecer millonario".
- Qué no fue el automóvil que dijiste que antes muerto que prestarlo?!
- Si....si....si....era ese- y el tono de voz del hombre cambio radicalmente volviéndose un poco triste y melancólico- pero ya no tiene caso, se está empolvando ahí mientras yo aguardo un milagro..... y han pasado 18 años para seguir aferrado a un milagro!
- Estás seguro?!
- Si, si Lenny, te será de más utilidad que a mi y además puede que te de más suerte!
- Si no tienes problema, lo aceptare..... después de todo es lo suficientemente viable para esta maldita...... cita social/familiar de mentira- Lennox resopló con resignación- esta bien si paso por él mañana a primera hora, te queda?!
- Sí y avísame si también voy preparando el Cadillac para la boda!!!- sentenció volviendo a ese tono característico de burla mientras contenía una gran carcajada.
- Gracias!!- replicó sin prestarle atención.
- Oh, no..... Gracias, no....esto te va a costar, hermano.
- Qué, gasolina?
- Una foto, una sola.....para el archivo- rió T- para recordar el día que aseguraste que nada iba a suceder con tu adorable vecinita!
- Te voy a bloquear.
- No lo harás, necesitas el auto!
- Prefiero tragar mierda y dejar que mi vecina se joda sola!
- No lo harás, tú mismo lo acabas de decir, un par de lágrimas de la niña y aceptarás mis condiciones, acéptalo y deja de hacerte el rudo, además, qué te cuesta?!, solo es una foto y nunca se sabe cuándo haya que chantajarte, ya sabes, por si te haces el digno después.
Lennox soltó un gruñido, pero la resignación ya le colgaba de los hombros consciente que esto solo era el inicio, pues en cuanto estuviera con el resto de sus compañeros, la burla solo aumentaría.
- Bien..... ya que, y gracias, cabrón.
- De nada, y trata de comportarte en el evento.... no pidas cervezas ni carne para asar, trata de no avergonzarte!
- Te odio- masculló Lennox antes de cortar la llamada.
Pero aún con el teléfono ya en silencio, no pudo evitar dejar escapar una sonrisa ladeada, aunque le pesara sabía que estando en la posición de T o de alguno de sus compañeros, haría exactamente lo mismo era parte de su dinámica y él tenía que aguantar.
- Maldito T- murmuró- siempre termina teniendo la razón, excepto con lo de estar enamorado.....en eso, está completamente equivocado, cómo carajos terminé yo metido en esto?- refunfuñó refugiándose en su habitación cerrando la puerta tras de sí con un seco golpe.
Pero su tortuoso papel en esa ridícula obra apenas comenzaba, la mañana siguiente llegó con más energía de la que Lennox hubiera deseado, apenas había terminado de ducharse y ponerse algo cómodo para pasar desapercibido el resto del día, cuando unos golpes entusiastas y demasiado alegres resonaron en su puerta.
- Quién demonios tiene energía a esta hora?!- renegó en voz baja mientras caminaba hacia la entrada.
La puerta se abrió de un tirón, solo para revelar a una sonriente y emocionada Haydeé, quien llevaba un porta trajes colgado del brazo y una expresión de triunfo que lo inquietó al instante.
- Buenos días, vecino!- entonó ella con entusiasmo desmedido- lamento despertarte tan temprano pero hay mucho que preparar, y ya tengo tu uniforme de batalla para la noble cruzada de mañana- exclamó con excesiva emoción y sin darle tiempo a reaccionar.
- Por qué suenas como si me fueras a casar con una princesa en una ceremonia medieval?- gruñó él, señalando el porta traje?- y qué traes ahí?
Haydeé desabrochó el cierre con un aire teatral y dejó caer el frente del portatrajes revelando un traje de lino italiano perfectamente doblado, de un verde esmeralda ligeramente oscuro, que a simple vista demostraba lo costoso y fino que era.
- Verde?!- dijo con tono plano, parpadeando un par de veces- otra vez el verde?, qué afición macabra tienes con este color?, de verdad estás intentando convertirme en Lawrence?
- No!!- resopló ella, empujándolo con una mano para hacerlo entrar- pero te va bien!, resalta el color de tus ojos, y además te hará parecer menos amenazante, más.....pulcro, elegante, familiar.... además el verde es el color de la calma y tranquilidad....
- Oh, sí, porque nada grita clase como una buena prenda verde, no?!- refunfuñó mientras se dejaba arrastrar al interior de su departamento fingiendo que sus pasos pesaban una tonelada.
- Es lo adecuado para ti....ahora muévete, hay mucho que preparar!!!- Haydeé le ordenó arrastrándolo hacia su habitación y aunque Lennox no dejaba de ver el traje con cierto recelo aún así se dejó llevar hasta donde la joven deseaba.
Una vez en su recámara, Haydeé colocó el traje en la cama con sumo cuidado, alisando el tejido como si fuera sagrado, y de inmediato se enderezó, llevando las manos hacia su cintura, observándolo como una diseñadora planeando su obra maestra, lo que por supuesto puso en alerta a Lennox, quien incómodo, levantó una ceja mientras retrocedía un poco.
- Qué estás tramando ahora, chelista infernal?
- Estoy pensando- dijo Haydeé con una mirada crítica- el traje funcionará.... pero el cabello... y esa barba.... no sé- la joven entrecerró los ojos- hay que arreglarlo...- y en el acto Lennox la interrumpió alzando una mano como si detuviera el tráfico.
- Con mi pelo y mi barba no te metas- replicó con voz firme, retrocediendo para no darle tiempo a que sacara sus tijeras- ni una sola sugerencia, me oíste?
- Vamos, Lennox, podrías al menos recortar un poco la barba- pidió dando un paso hacia él.
- Esto es una barba de carácter y este cabello es libertad- declaró, ya dándole la espalda mientras se dirigía hacia la puerta- no pienso sacrificar mi dignidad por los caprichos de Leigh Anne y su ejército de parientes elitistas.
- Dignidad?!- repitió Haydeé, cruzándose de brazos- esto no tiene nada que ver con dignidad, se trata de integridad visual, de armonía estética.
- Se trata de que tú me estás convirtiendo en un muñeco Ken con complejo de Lawrence y si mañana me pides usar mocasines sin calcetas, juro que me lanzo por la ventana.
- Tranquilo, drama queen- rió ella- el calzado es lo único que dejaré a tu elección... por ahora...- sin embargo Lennox no deseaba averiguar si hablaba en serio o no, así que apenas le lanzó una mirada desconfiada por encima del hombro mientras salía de la habitación.
- Ni siquiera lo sueñes!!- sentenció con mucha seguridad.
- Ven acá!!.... necesito que luzcas elegante- le gritó ella- es parte del trato!!
- Trato, ni que carajos!!....esto no es parte de ningún trato así es que no insistas virtuosa del tormento....
Desgraciadamente para él, no pudo llegar muy lejos, ni siquiera supo exactamente qué sucedió pero de un segundo a otro, ya se encontraba sentado en el borde de la tina de baño, con la expresión de un hombre condenado; Haydeé ya se había encargado de humedecer su cabello, el cual caía en mechones rebeldes mientras la joven lo miraba fijamente, aún con una toalla al hombro y un peine en mano, como si estuviera a punto de iniciar una cirugía cerebral, y a Lennox no le quedó más que suspirar fuerte, con una resignación profunda.
- No te muevas!- ordenó ella con tono autoritario mientras comenzaba a separar el cabello con dedos firmes.
- Deja de darme ordenes, suficiente tengo con estar aquí.... confiando en ti y en tus supuestas habilidades- murmuró él, mirándose de reojo en el espejo.
Y sin darle tiempo para más reclamos, Haydeé puso manos a la obra, con toda la seriedad del mundo, comenzó a cepillar su cabello, mientras lo peinaba con la clásica raya al centro, meticulosa y tan simétrica que resultaba aterrador, jalando y acomodando cada pequeño mechón con la ayuda de mucho gel y unos cuantos tirones, que Lennox soportó valientemente.
Desafortunadamente, al dar un paso atrás para admirar el resultado, ambos descubrieron que no era adecuado ni para alguien como Lawrence, Lennox parecía un niño de primaria con uniforme de gala para foto escolar, horrible y bastante tieso para resultar natural.
- Pero..... qué carajos!!!- replicó el hombre acercándose al espejo para admirar más detenidamente el horrible peinado de monaguillo que le habían hecho, mientras Haydeé solo tragaba saliva pensando que tal vez este era el punto de inflexión para que él decidiera abandonarla en esta farsa.
Y aunque no era su intención para ambos fue inevitable soltar una estruendosa carcajada, pero de verdad, Lennox se veía totalmente ridículo.
- Pareces el alumno estrella de una escuela religiosa de los años cincuenta!- rió Haydeé, casi doblándose de la risa.
- Santo cielo!, solo falta que me pongas un moño y una Biblia bajo el brazo!- dijo él, sacudiendo la cabeza para deshacer el desastre.
- Está bien, está bien......- aceptó la joven limpiándose las lágrimas de risa- intentaré otra cosa, qué te parece algo más aristocrático?- sin embargo, Lennox apenas la miró regresando a su asiento ya no tenía alternativa más que seguir la farsa.
Así que lo siguiente fue un peinado hacia atrás con volumen exagerado, como si se hubiera escapado de una corte francesa del siglo XVIII, ante lo que Lennox frunció el ceño mientras se miraba con desconcierto.
- Tu intención es convertirme en mayordomo de María Antonieta?, de verdad?!
- Te falta un moño de encaje y ya podrías servir pasteles en Versalles!!- bromeó Haydeé, apretando los labios para no reírse de nuevo.
- Déjame adivinar, esto lo aprendiste en YouTube o en alguna película de época?
- En mi defensa, los peinados de época son elegantes!- protestó ella, pero sin mucha convicción.
- Son ridículos!!.... por algo nadie lo sigue usando- corrigió él mientras se deshacía el estilo enjuagando su cabello en el lavabo- y si a esas vamos tal vez deba intentar algo diferente!!
Y en el acto le arrebató el peine de las manos a la joven, comenzando a hacerse un crepe poco discreto, tratando de emular el peinado de Elvis, dejando la parte baja agrarrada en una coleta con ligeros rulos.
- Y que tal nena?!- exclamó imitando la voz grave del cantante, con un movimiento de caderas incluido, ante lo que Haydeé soltó otra carcajada, doblándose de risa contra la pared.
- Por favor, detente!, pareces un Elvis deprimido que nunca dejó la preparatoria- Lennox se giró dramáticamente, señalándola con el peine como si fuera un micrófono.
- Can't help falling in love, bebé...- entonó con voz melodramática- pero contigo es más bien Return to Sender.
- Estás enfermo!!- gimió entre risas, cubriéndose el rostro mientras él se pavoneaba por el baño como si estuviera en Las Vegas.
- Solo intento mantener vivo el romance, nena, ya sabes, Love Me Tender, pero con estilo.
- Te voy a tirar por las escaleras, Lennox.
- Pero antes bailamos un último rock!!
Haydeé lo empujó levemente cuando tuvo la intención de tomarla por el brazo para empezar a bailar, sin embargo, ninguno de los dos se esforzó en disimular su diversión.
- Si vas a intentar algo clásico- increpó Haydeé entre risas- tal vez debamos intentar algo de la época de mis papás!!
Enseguida le quitó el peine y volvió a sentarlo en la tina, mojandole el cabello, y con manos ágiles, comenzó a levantar la parte frontal del cabello, logrando un volumen absurdo, lleno de textura y dramatismo, digno de un cantante de discotecas de segunda categoría.
La parte superior quedó abultada en un pompadour rebelde, que parecía desafiar la gravedad, mientras los laterales fueron alisados hacia atrás con una precisión casi artística, pero lo mejor vino al final, la parte trasera fue esponjada hasta formar una melena mullet espectacular, que caía con gracia ochentera hasta los hombros.
- Listo.....estás para portada de vinil barato- declaró Haydeé, dando un paso atrás para admirar su obra, y Lennox, sin perder el personaje, se levantó para admirarse en el espejo.
- I’m never gonna give you up- canturreó con voz profunda y tono dramático- pero con este peinado, probablemente tú sí lo harías....y qué pensaría tu madre si me presento con esto?- preguntó entre risas, señalando su reflejo.
- Que me salí de control- aseguro la joven a sabiendas que seguramente Leigh Anne colapsaria- o que ya no hay esperanza.
- Y si me peinas así y digo que voy a bailar mientras tú tocas el chelo?!
Haydeé estalló en carcajadas, sujetándose del respaldo de la caja del inodoro para no caerse, mientras veía a Lennox bailar como un cantante ochentero, y debía admitir que era bastante agil en el baile.
- Y dime una cosa.... de verdad así se peinaba tu padre?!, porque francamente no me imagino al estirado Alton Lehmann con un estilo tan.... peculiar!
Sin embargo, Haydeé no podía contener la risa, por lo que apenas negó con lágrimas en los ojos por el cambio tan radical en el aspecto de Lennox gracias a un peinado tan ridículo.
- Y por qué lo sugeriste?!- cuestionó el hombre con movimientos exagerados y bastante ochenteros.
- Yo solo.....no lo..... sé....- aclaró controlando su risa- supuse que sería lo indicado!
Lennox la miró con una media sonrisa de lado a través del espejo, este había sido, sin quererlo, uno de los momentos más ligeros y genuinos que habían compartido, entre peines, bromas y estilos absurdos, por unos minutos se olvidaron del evento, las madres dominantes, las mentiras, y de sus interminables peleas.
- Y ahora qué sigue?, maquillaje?, brillo labial?!- intervino Lennox mientras Haydeé comenzaba a recuperar la calma.
Pero la pregunta de Lennox pareció conseguirlo en el acto, pues la joven se enderezó de golpe con una sonrisa que mezclaba inocencia y malicia, con un brillo demasiado peculiar en los ojos, y sin mediar palabra, la joven tomó rápidamente su bolsa, sacando con entusiasmo una rasuradora y la alzó frente a él como si se tratara de un trofeo.
- Es hora del toque final- anunció con entusiasmo, moviendo los dedos como si tocara un violín invisible, sin embargo, Lennox, que aún se admiraba en el espejo, dió un paso atrás en cuanto vio el aparato.
- No, jamás....olvídalo!!- exclamó levantando las manos en señal de defensa.
- Vamos, solo un poquito.....ni se va a notar- Haydeé intentó convencerlo con voz melosa mientras se acercaba lentamente.
- Ni se va a notar que me quitaste el alma, querrás decir!- replicó él, retrocediendo aún más, hasta que, sin más advertencia, salió disparado fuera del baño.
- Lennox!- le gritó corriendo detrás del escurridizo hombre con la rasuradora zumbando en su mano.
Y lo que comenzó como una negociación, se transformó rápidamente en una persecución por todo el departamento, Lennox esquivaba sillas, mesas y almohadas con la agilidad de quien conoce cada rincón de su territorio, mientras Haydeé lo seguía decidida, lanzándole cojines y toallas en su desesperado intento por atraparlo.
- Eres un cobarde!!- le gritó divertida.
- Soy un hombre con principios!.... y barba!- respondió él, cubriéndose la cara con una sudadera.
- Sólo quiero darte un pequeño retoque!... no vas a morir!- contestó Haydeé riendo, dando largas zancadas tras él, con la rasuradora encendida zumbando como abeja.
- No me convence tu definición de “pequeño”!, no confío en alguien que no puede decidir si quiere que me parezca a Mozart o a Mr. Darcy!- Lennox dio la vuelta por el respaldo del sofá, usando los cojines como escudos.
- Tú mismo dijiste que querías verte decente y esto entra en el paquete básico de “novio falso elegante”!- replicó la joven saltando sobre un puf para cortarle el paso, pero Lennox fue más hábil, así que dio un salto ágil hacia la cocina, alejándose aún más de su persecutora.
- Falso, Haydeé, falso es la palabra clave! y desde cuándo los novios falsos se someten a tortura estética!?!- sin embargo ella no se daría por vencida y corrió detrás del hombre acorralandolo cerca del refrigerador.
- Ríndete, hazlo por el bien de tu imagen pública!.....ese bosque facial no sobrevive a un evento de caridad!
Y así continuaron su persecución entre risas, gritos y juegos, como si fueran niños en una guerra sin consecuencias, Haydeé se lanzó sobre él una vez, casi atrapándolo, pero Lennox se zafó con habilidad, y en otro intento ella terminó cayendo sobre el sillón, soltando una carcajada mientras la rasuradora zumbaba en su mano como una amenaza inofensiva, sin embargo, de un segundo a otro, Lennox dió un giro repentino, agachándose para sujetarla por la cintura, levantándola con mucha facilidad.
- Eh, Lennox!- chilló entre risas, totalmente sorprendida.
- Listo, la virtuosa del tormento será exiliada a un lugar donde mi barba esté a salvo- dijo el hombre caminando hacia la puerta de su departamento cargando a Haydeé con un solo brazo como si no pesara nada, mientras ella se reía sin control, sujetándose a su cuello por inercia.
- Bájame!, no pienso rendirme tan fácil....esa barba es una amenaza para la armonía visual del evento!
- No te preocupes, daré una charla motivacional sobre el vello facial- bromeó él, mientras abría la puerta con una mano.
Lennox se enfiló al departamento contiguo, y solo hasta que estuvo frente a su puerta la bajó con cuidado, sin soltarla del todo hasta que sus pies tocaron el suelo, apenas y se inclinó levemente hacia ella, tan cerca que su aliento se mezcló con el de Haydeé, sus ojos se encontraron, intensos y divertidos, con una chispa que no se parecía en nada al bullicio de minutos atrás.
- La barba..... No- aseguró él con una sonrisa ladeada y provocadora.
Haydeé lo miró desde abajo, todavía con la respiración entrecortada por las risas, mientras su sonrisa se suavizó y algo en su mirada cambió, volviéndose más profunda y curiosa.
- Eres insoportable- susurró con suavidad.
Pero ninguno se movió, solo estaban ahí, uno frente al otro, mirándose mientras el pasillo entero parecía desvanecerse a su alrededor, hasta que Haydeé bajó la mirada de golpe, consciente de la cercanía, del calor en su rostro, del cosquilleo que le subía por la nuca, la joven podía sentir como sus mejillas ardían, y como, seguramente, estaban totalmente rojas, así que para disimularlo se aclaró la garganta con rapidez, recomponiéndose lo mejor que pudo, alistándose la blusa con ambas manos.
- Está bien, dejaré tu barba en paz- sentenció con un tono resignado, sin mirarlo del todo- pero por favor....trata de lucir lo más presentable posible, incluso considera... bañarte, al menos- Lennox soltó una carcajada fuerte y divertida, con esa mezcla de sarcasmo y ligereza que ya se le hacía tan familiar.
- Incluso eso?, me piden que me bañe?, esto ya es esclavitud disfrazada de cortesía.
- No es mucho pedir- replicó Haydeé con una mueca entre divertida y suplicante, alzando la vista por fin- es un evento importante... y mi madre ya dejó claro que debo llevarte “adecuadamente arreglado”, lo cual, aparentemente, implica más que solo esconder ese tatuaje- concluyó señalando la clavícula del hombre.
Lennox la observó un segundo más, su sonrisa ladeada disminuyendo ligeramente, sin embargo, ya estaba bien metido en este problema, por lo que asintió con la cabeza, esta vez con cierta seriedad.
- Está bien, no te dejaré en mal.... solo espero no estar metiéndome en un problema mayor- a lo que ella negó rápidamente con la cabeza, aunque su sonrisa se volvió un poco más triste.
- No lo harás.....créeme, aunque mis padres finjan aceptarte, la presión de su círculo, sus conocidos, los comentarios... todo eso los llevará a pedir que termine contigo y cuando eso pase...- se encogió ligeramente de hombros- podrás descansar de mí- Lennox la miró por un momento largo, pensativo, pero no dijo nada, solo asintió muy despacio.
- Suena como un plan- murmuró, antes de dar media vuelta hacia su puerta.
Y al llegar al umbral, se volvió por última vez, señalándola con el índice mientras caminaba hacia atrás.
- Pero la barba....No.
Haydeé no pudo evitar reírse suavemente, asintiendo con la cabeza, todavía sin mirarlo directamente, y esperó hasta que escuchó la puerta cerrarse antes de soltar el aire que no sabía que contenía, apoyando la espalda en la pared, sonriendo de forma tonta, como si se le hubiera olvidado por completo que todo aquello no era más que una farsa.
Y finalmente, después de unos segundos, la joven entró a su departamento con una sonrisa que intentó ocultar mordiéndose el labio, pero no podía evitar la sensación extraña, cálida y vibrante que le recorría el cuerpo con una electricidad suave, apenas y caminó hacia la sala, dejándose caer en el sillón, mirando nerviosamente hacia todos lados como si alguien pudiera verla en ese estado ridículo.
Aún con el nerviosismo recorriendo su cuerpo, se llevó una mano al pecho, donde los latidos de su corazón retumbaban como si acabara de correr una maratón, y luego se tocó las mejillas encendidas, sintiendo el cosquilleo del momento con Lennox, y volvió a reírse, bajito y con incredulidad, sacudiendo la cabeza con mayor consciencia.
- Qué me pasa?- Haydeé se incorporó con rapidez, cruzando los brazos sobre el pecho, intentando detener la ola de emociones que amenazaban con desbordarla, mientras se decía a sí misma una y otra vez que todo era una farsa, una simple y absurda farsa- es una actuación, nada más, no me interesa.... no me interesa- repitió como si al decirlo en voz alta pudiera convencerse, aunque un pequeño nudo se formó en su garganta, incómodo y persistente.
Haydeé inspiró hondo, sacudiéndose la sensación con un gesto firme, por lo que caminó hacia su chelo, decidida a refugiarse en la música para despejar su cabeza, y de inmediato lo tomó con la familiaridad de siempre, sentandose y colocando el instrumento entre sus piernas con precisión, instintivamente cerró los ojos un momento y dejó que sus dedos encontraran las cuerdas, sin pensar demasiado en qué quería tocar.
Y en ese estado, empezó a interpretar los primeros acordes de la Sonata para violonchelo y piano en mi menor, Op. 38 de Johannes Brahms, una pieza melancólica, cargada de nostalgia, casi solemne, en la que su arco se deslizó con suavidad, como si cada nota confesara algo que ella aún no estaba lista para admitir; y mientras la sonata llenaba la habitación con su elegante tristeza, Haydeé simplemente se dejó llevar, fingiendo que no le importaba, aunque la música dijera todo lo contrario.