Capítulo 18

2403 Words
Me apresuré a encerrarme en aquella habitación, sintiendo el corazón latir desbocado en mi pecho. Cerré la puerta con un suspiro tembloroso y me respaldé contra ella, como si pudiera mantener a raya el caos que amenazaba con desbordarse en mi vida. La conversación entre YoonGi y JinSu resonaba en el pasillo, pero no podía discernir las palabras exactas. Aun así, sabía que estaban hablando de mí, de lo que había sucedido en la escuela y mi reacción actual. Me aferré al saco que cubría mis hombros, consciente de que debía enfrentar la realidad, pero mi cuerpo se resistía. No quería que YoonGi me viera semidesnuda. No como a los hombres que, de alguna manera, siempre habían sido parte de mi vida tumultuosa, sino como a él, a YoonGi, cuya mirada trascendía capas que nunca había permitido que nadie viera. Era un terreno desconocido, y me encontraba atrapada entre la vergüenza y la necesidad de protegerme. El recuerdo de los moretones que Leon me dejó se intensificó cuando intentó quitarme el saco. La quité con cuidado y observé las marcas violáceas en mis brazos, el dolor en mi abdomen se hizo más evidente al intentar levantar la prenda del uniforme. Un suspiro ahogado escapó de mis labios mientras mis dedos rozaban con cuidado las áreas magulladas. La realidad de lo ocurrido en la escuela chocaba contra mi resistencia interna. Me senté en el borde de la cama que apenas había acabado de ver, manteniendo el saco sobre mis hombros como un escudo protector. Cerré los ojos, intentando encontrar la calma en medio de la tormenta emocional. "¿Por qué siempre termina así?", me pregunté a mí misma en un susurro. Mi vida había sido una serie de encuentros desafortunados y decisiones cuestionables. Pero esta vez, la presencia de YoonGi y JinSu en mi vida complicaba aún más las cosas. Escuché un golpe suave en la puerta. Antes de que pudiera reaccionar, la voz de YoonGi llegó a través de la madera. — Nathalie, ¿estás bien? Dudé antes de responder, luchando con mi propia vulnerabilidad. Finalmente, susurré un débil "sí", sabiendo que no podía ocultarme para siempre. — Necesito que te cambies, Nat. JinSu tiene ropa de repuesto para ti. No quiero que estés incómoda. —Sus palabras eran amables, pero también contenían una preocupación palpable. Aunque YoonGi intentaba ser comprensivo, la idea de despojarme de las capas que me protegían se volvía más aterradora con cada segundo. — No puedo —respondí con una voz que apenas se sostenía—. No ahora. El silencio que siguió fue tenso. Sabía que no podía evitar enfrentar la situación, pero mi cuerpo parecía anclado en la resistencia. Mientras tanto, los ecos de la conversación entre YoonGi y JinSu persistían en el aire, aumentando mi ansiedad. — Nathalie, nadie te juzgará aquí. Somos amigos, estamos aquí para ayudarte —dijo JinSu desde el otro lado de la puerta, su tono era extrañamente sereno y tranquilizador. Me mordí el labio inferior, sintiendo la lucha interna alcanzar su punto álgido. ¿Cómo podría explicarles que no se trataba solo de la vergüenza ante mi propio cuerpo, sino de abrir una parte de mí que siempre mantuve cerrada? Finalmente, reuní el coraje suficiente para hablar. — Por favor, denme un momento —Murmuré, mi voz apenas audible. Traté de tranquilizar los latidos acelerados de mi corazón, de encontrar la fuerza para enfrentar lo que vendría después. Me puse de pie con cautela y caminé hacia el espejo en la habitación. Mis ojos se encontraron con mi reflejo, y por un instante, la vulnerabilidad que veía allí me asustó. Pero, en algún lugar entre la oscuridad de la vergüenza y el miedo, también reconocí la necesidad de dejar que alguien más entre en mi mundo, incluso si eso significaba despojarme de aquello que me protegía. Aún así, no podía ser completamente sincera. Suspiré y quité el saco, dejando mi uniforme puesto, abrí la puerta mirando el suelo. No pude ver su expresión, pero definitivamente oí un gruñido profundo, furioso. Mi plan era culpar al individuo “desconocido” de hoy, de esos moretones de Leon. El silencio persistió en la habitación, interrumpido solo por el suspiro frustrado de YoonGi. Miré hacia abajo, consciente de la intrincada red de mentiras que estaba creando para mantener mi secreto. YoonGi, aunque frívolo y celoso, parecía dispuesto a aceptar mi versión por el momento, pero su expresión denotaba un deseo incontrolable de tomar medidas más drásticas. — Nathalie, si necesitas algo, cualquier cosa, estoy aquí para ayudarte. No deberías tener que lidiar con esto sola —Expresó JinSu con calma, su mirada inquisitiva. Asentí, agradecida por su comprensión. Era evidente que JinSu estaba más familiarizado con los entresijos de mi vida de lo que había revelado a YoonGi hasta ahora. Me pregunté qué más podría haber descubierto anoche sobre mí, porque no dudaba que había preguntado sobre mí. — Necesito estar sola un momento, por favor —Pedí, sintiendo la necesidad de procesar lo sucedido y encontrar algún tipo de estabilidad emocional. Ambos asintieron y abandonaron la habitación, dejándome a solas con mis pensamientos tumultuosos. Cerré la puerta detrás de ellos y me dejé caer en la cama, desahogando un suspiro profundo. La mente se me llenó de preguntas sin respuestas y de preocupaciones que no podía compartir completamente. Un golpeteo suave resonó en la puerta, y levanté la mirada para encontrarme con YoonGi nuevamente. — No quiero presionarte, Nat, pero necesito asegurarme de que estés bien. ¿Puedo entrar? Dudé un momento antes de afirmarle, permitiéndole el acceso. YoonGi cerró la puerta detrás de él y se acercó con expresión preocupada. — Nathalie, no entiendo por qué no quieres decir quién es —Su mirada severa me seguía, no dejaba de fruncir las cejas — YoonGi, por favor, solo... Solo déjame manejarlo por ahora. No quiero que esto se vuelva más complicado y grande —Supliqué, intentando transmitir la gravedad de mis palabras. Sus ojos oscuros me examinaron con intensidad, y podía sentir la lucha interna que se desataba en su interior. Finalmente, asintió, pero su expresión reflejaba una promesa silenciosa de que estaría vigilando de cerca. — Lo haré por ahora, pero si descubro que estás en peligro, no lo permitiré. No importa qué secretos estés tratando de ocultar. —El tono de YoonGi resonó con autoridad, y su mirada advertía que no tomaría a la ligera su compromiso. Aunque agradecí su preocupación, también me dejó con una sensación de inquietud. Sabía que su deseo de protegerme podría llevarlo a extremos peligrosos. — Gracias, YoonGi. Solo... necesito tiempo —Insistí, deseando que entendiera mi necesidad de manejar las cosas a mi manera. Él suspiró, acariciando mi mejilla con ternura. — Cuídate, Nathalie. No quiero verte lastimada de nuevo. Con esas palabras, YoonGi abandonó la habitación, dejándome sola con mis pensamientos turbulentos. Sabía que la tormenta aún no había pasado, y las consecuencias de mis acciones resonarían en los días venideros. A lo lejos los pude escuchar hablar, no había cerrado la puerta cuando se fue, por lo que, esta vez escuchaba con claridad su conversación. — Juro que voy a matar a quien le hizo esto —Era la voz de YoonGi. — Debes calmarte, no solucionarás nada si comienzas a amenazar. — No es una amenaza. Ella… —Se quedó en silencio unos segundos — Esto no se quedará así. Llama a Paul. — YoonGi, primero debes calmarte. — Llámalo, te lo dije, ¿no? —Parecía fuera de casillas — Ya sabes qué ordenarle. Ni siquiera tuve el tiempo de observar donde me encontraba, tuve la necesidad urgente de intervenir. YoonGi me había dejado en claro que era un hombre pudiente, pero me comencé a preocupar por algo que no había pensado hasta el momento. JinSu había estado aquella noche en ese sitio, no lo conocía para nada, pero tuvo una invitación a uno de nuestros shows más exclusivos, ¿YoonGi también asistiría a esa clase de eventos? ¿Qué tipo de personas eran exactamente? O tal vez me estaba complicando más yo, y YoonGi no tuviera nada que ver con las actividades nocturnas de JinSu. Por lo visto, no le había contado nada de nuestro encuentro de anoche, así que eso me había calmado un poco. Pero, aquella amenaza de YoonGi no sonaba vacía, tanto que hasta JinSu se escuchaba un poco alterado. Decidí reunir el coraje necesario para salir de la habitación y enfrentar la situación. Crucé la puerta con cautela y me dirigí hacia donde YoonGi y JinSu continuaban su acalorada conversación. YoonGi estaba en el sofá con sus manos a los lados de su cabeza, sosteniendo su cabello; JinSu estaba de pie frente a él con los brazos a los lados, quejándose. — YoonGi, por favor, cálmate. No quiero más problemas de los que ya hay. —Intervine, buscando serenar los ánimos antes de que las cosas se salieran de control. YoonGi me miró con furia contenida, sus ojos oscuros reflejaban la determinación de protegerme a toda costa. JinSu, por su parte, parecía más calmado, pero también preocupado por la dirección que estaba tomando la situación. — Nathalie tiene razón, YoonGi. Amenazar no resolverá nada. —JinSu intentó apaciguar las llamas de la ira que ardían en su amigo. — Esto no quedará impune, Nathalie. No permitiré que te lastimen de nuevo. —La voz de YoonGi era firme, pero también resonaba con una promesa de venganza. — Entiendo tu preocupación, YoonGi, pero necesitamos manejar esto con cabeza fría. —Me acerqué a él, intentando transmitir que prefería resolver las cosas de manera menos confortativa. — YoonGi, tranquilízate. No resolveremos nada si actuamos impulsivamente. —JinSu insistió, su mirada dirigida hacia su amigo. La tensión en la habitación era palpable, y por un momento, temí que las emociones desbordaran la lógica. A pesar de la furia de YoonGi, sabía que necesitaba detenerlo antes de que sus acciones tuvieran consecuencias irreversibles. — ¿Podemos hablar, los tres, en calma? —Propuse, buscando una solución que evitara más conflictos. Solo JinSu asintió, aunque la mirada de YoonGi aún ardía con una intensidad amenazante. — Yo necesito saber quién hizo esto, Nathalie. No puedo quedarme de brazos cruzados mientras alguien te lastima. —YoonGi habló con una urgencia que dejaba claro que no aceptaría un "no" como respuesta. — Entiendo tu preocupación, pero también necesito manejar esto de la mejor manera posible. Amenazas y violencia solo empeorarán las cosas. —Traté de ser clara en mi posición, consciente de la complejidad de la situación. JinSu, que hasta ahora había permanecido en gran medida en silencio, finalmente habló. — Nathalie, ¿puedo preguntarte quién fue? Estuve investigando la noche anterior y tengo algunas ideas, pero necesito saber la verdad. Me sentí atrapada. JinSu no parecía decirlo de manera maliciosa, pero YoonGi lo miró sin comprender, tragué en seco y tragué una bocanada de aire. — Prometo que estoy manejando la situación. —Miré a YoonGi, buscando su comprensión. — Nathalie, necesito algo más que promesas vagas. Quiero saber quién te hizo esto para asegurarme de que pague por ello. —La expresión de YoonGi no mostraba signos de ceder en su determinación. — YoonGi, por favor, confía en mí. Necesito resolver esto de una manera que no cause más daño. —Rogué, esperando que pudiera ver más allá de su ira y celos. La tensión en el aire persistía, y sabía que la resolución de esta situación dependería en gran medida de la capacidad de todos para encontrar un terreno común. JinSu se había movido a la cocina a preparar un té relajante para YoonGi, tenía las orejas y el cuello rojos, algo muy atípico teniendo en cuenta su color paliducho de siempre. Lo miré con felicidad en mis ojos, aunque él no se diera cuenta, y sonreí con ternura; debía sacarlo del terreno peligroso antes de que fuera demasiado tarde. — YoonGi —Me acerqué y me arrodillé frente a él. Su expresión seguía tensa y furiosa, pero sus ojos se ablandaron cuando tomé sus manos entre las mías, su cabello despeinado le hacía lucir tan ardiente — Muchas gracias, en serio —Confesé, sintiéndolo así. YoonGi, ciertamente, se veía tan lindo en su modo protector… Pero no podía permitirme involucrarlo en mi vida de esa manera. Yo no tenía nada para ofrecerle en estos momentos — No tengo nada, ¿ves? —Resistí el dolor y sonreí embelesada por su cara, su expresión ya lucía mucho más relajada, sus manos eran tan suaves que me dio vergüenza seguirlo tocando, quise apartarlas, pero él las sostuvo, reí tímidamente — Estoy bien, ya mañana estaré como nueva… Y, si te hace sentir mejor, ya esto lo sabe mi tutor… Él ya está investigando quienes son para darles una medida disciplinaria —Mentí mordiendo mi labio inferior con fuerza. Odiaba tener que hacerlo, pero era necesario. Sus ojos se oscurecieron en un momento dado mientras le sostenía la mirada y giró su rostro hacia otro lado prominando un chasquido con la lengua. — Quédate conmigo esta noche —Pidió soltando mis manos. Yo me levanté, pensando en qué haría para zafarme de aquella propuesta — Solo así estaré tranquilo, deja que te cure JinSu y duerme conmigo. Tragué profundo. — M-Mi t-tutor… — No pienso dejarte ir, Nathalie —Gruñó, sentí que si me seguía negando revolvería nuevamente la calma que se había asentado. Miré de reojo a JinSu, quien volvía con el té. — En ese caso, debes buscar ropa para la ocasión —Su comentario de doble sentido hizo que YoonGi se levantara. — Volveré en unos minutos… ¿Te gusta la ropa ligera? —Yo quedé petrificada, aún agachada y con los ojos abiertos de par a par. — Claro que debes comprarle ropa ligera, YoonGi. A menos que quieras ver otras cosas —Abrí mi boca queriendo decir algo, pero no pude responder nada, mis labios temblaron. Esto era un error grande, no podía dejar de ir o sí era verdad que recibiría un castigo tan grande que ni el mismísimo YoonGi sería capaz de ver sin no tener 4 infartos de seguido. Cuando quise hablar, la puerta del apartamento se abrió y cerró al instante. Miré con temor detrás de mí, YoonGi se había ido y había quedado sola con JinSu, quien desde donde yo estaba, me miraba con una sonrisa en la cara.
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