Capítulo 24

1793 Words
Jennie no se había dado cuenta de mi presencia en el lugar. Me senté pegándome a la ventana donde difícilmente podría verme, ¿qué hacia ella ahí? Llevaba puesta una ropa bastante casual, parecía esperar a alguien y no dejaba de mover los pies. — ¿Estás bien? —Mi movimiento no fue desapercibido por parte de YoonGi, me miraba un poco confundido, pero se sentó frente a mí. — Parece que has visto un fantasma. — Lo siento —Me intenté erguir de manera que mi cara no se viera, mi uniforme podría delatarme, dejé puesto el abrigo e introduje mi cabello dentro del mismo, evitando que mis mechones largos fueran vistos con facilidad. — ¿No tienes frío? —Él me miró extrañado por mi pregunta, pero asintió. — Sí, pero hay calefacción así que no durará mucho, deberías quitar tu abrigo —Negué, sus cejas se fruncieron de inmediato — No. — No es lo que crees —Abrí los ojos como platos al ver que comenzaba a pensar otras cosas — Estoy bien, YoonGi. Es solo que aún tengo frío, apenas entre en ambiente, lo quito. —Prometí intentando ganar algo de tiempo, mi corazón dio una vuelta entera cuando nuestras miradas se encontraron, Jennie abrió su boca y se hundió en el sillón amoblado. Se levantó y caminó a paso rápido donde mí. YoonGi parecía haberse percatado de mi accionar, miró donde yo veía y no dejó de ver a Jennie de pies a cabeza con el ceño muy fruncido. — Daki —Tomé una inhalación profunda apretándolos labios y negando rápidamente, YoonGi la observaba a ella — Ehm… —Diablos, estaba con la soga en el cuello. Era el peor de los escenarios, las dos personas que menos debían encontrarse, ahora estaban mirándose fijamente. — Jennie, amiga —Alargué levantándome y agarrándola de la muñeca, la abracé y apreté su brazo disimuladamente — Qué casualidad… Mira… Te presento a YoonGi, YoonGi ella es Jennie. Debía pensar en una excusa para que ella se fuera lo más rápido posible, ella entendió el mensaje y sonrió ampliamente presentándose. YoonGi estaba sentado de forma despreocupada y con una ceja levantada. — No sabía que tenías una amiga llamada Jennie —Reí nerviosamente y solté a Jennie. — Es que, si supieras que no nos veíamos desde hace muchos años, cómo has cambiado —La miré de frente tomando sus delgados brazos entre mis manos y la abracé — Vamos afuera —Le susurré casi entrando en pánico. Nos separamos y la solté, ella miró a través de la ventana de vidrio y suspiró preocupada. — Ay, ¿me puedes ayudar un momento? He estado tratando de ir a una dirección, pero no me ubico —Me pidió. — Acompáñame afuera, por favor. — Podemos llevarte, tenemos tiempo —Jennie, que me había agarrado la mano para jalarme, se detuvo en seco al oír a YoonGi decir esto — ¿Cierto, Nat? Ella me miró sin saber qué decir. — No te preocupes, ella puede irse sola —La empujé con las palmas de mis manos por la espalda — ¡Ya vuelvo! —Grité antes de salir del local. El cielo nublado, como de costumbre, parecía mucho más oscuro que hace unas horas atrás. — Dios santo, ¿qué estás haciendo? —Fue lo primero que me dijo al estar lejos del campo de visión de YoonGi — Sabe tu nombre real —Miró sobre mi hombro para cerciorarse de que no viniera nadie detrás y me miró sumamente asustada — Nat, tienes que irte ya mismo, pero ya mismo —Fruncí mi ceño, el regaño que pensaba que habría no fue tan grande como lo esperé — Después podremos hablar de esto, pero ahora mismo, vete. — ¿Qué ocurre? ¿Por qué debo irme? —Cuestioné sintiéndome nerviosa por su mirada desencajada. Se veía horrible. — Nat… Es Leon, me citó en este lugar… Por favor, vete ya mismo, no entres a ese local. Aquél chico… No sé, yo le digo, si es que no ha llegado Leon. — ¿Por qué debes encontrarte con Leon ahora? —Ella negó y volvió a mirar sobre mi hombro. — No puedo explicarte nada ahora, vete ya —Cruzó rápidamente por mi lado y traté de respirar lo más normal posible, mis ojos picaron y miré frenéticamente a todos lados. Como si fuera el destino, vi a Leon a lo lejos bajar de su auto último modelo. Llevaba unos lentes oscuros y un abrigo n***o que le llagaba hasta los tobillos, unos jeans azules apretados y una camisa azabache. Sentí que me mareaba y me tambaleé a los lados, comencé a transpirar y me agaché tratando de no ser vista, me oculté entre los autos sintiendo mis lágrimas correr por mis mejillas. La marca interna que había dejado Leon a lo largo de todo este tiempo, me tenía una herida que seguía al rojo vivo, sin curar nunca. Estuve alejándome de esa manera sin mirar bien hacia donde me dirigía, el parqueadero era grande y al aire libre, pero al ser tantos autos era muy sencillo perderse. Sentí como alguien me tomaba de los hombros y di un grito, unas manos heladas cubrieron mis labios y caímos hacia atrás cuando intenté forcejar, lloré fuertemente, pero sin hacer mucho ruido porque aquella mano me apretada firmemente. — Soy yo —Su voz áspera fue como una melodía que tocó suavemente mi alma y mi corazón, comencé a sollozar con mi espalda en su pecho y él soltó mi boca, acomodé mi cara sobre su hombro sollozando un poco. — El auto está cerca, vámonos. — No, no. V-Vete… Aléjate de mí —Si Leon me veía cerca de él, lo asesinaría. Sabía que Jennie no diría nada, pero mi grito había llamado la atención de muchas personas que se acercaban hasta donde mí. Comencé a entrar en pánico de nuevo, me estaba mareando y sentía como todo se volvía enorme a mi alrededor, apreté mi antebrazo clavando mis uñas, intentaba recobrar el sentido porque poco a poco dejaba de tener control de mi cuerpo. YoonGi me sacó de ahí pronto, no supe mucho qué pasó, pero ya íbamos en el auto con rumbo a nosédónde. Yo lloraba con fuerza, como una bebé, con tanto dolor. Me sentía desgarrada. Supe que nunca podría estar tranquila, incluso si huía, el miedo de que me encontraran estaría presente. El temor profundo de que lastimaran a las personas que yo quería era el peor de todos. YoonGi me miraba muy preocupado, yo estaba tan absorta en mi ataque de ansiedad que no me di cuenta que ya habíamos llegado. Al entrar JinSu estaba esperándome con muchas cosas en mano. — ¿Qué le ocurre? —Oí decir a YoonGi, yo estaba hecha bolita en su cama y cubrí mi cabeza con su almohada. — YoonGi, por lo que me dices, es un ataque de ansiedad. Algo debió desencadenarlo, debes tratar de calmarla —JinSu, él era otra persona que no quería tener cerca de momento. Todo lucía tan difuso e inquietante, me sentía en las penumbras de un sueño mal contado, como si nada fuera real. — Háblale. JinSu se acercó con cautela, llevando consigo algunas botellas de agua y una caja de pañuelos. Miró a YoonGi, quien le devolvió una expresión de preocupación. Me incorporé lentamente, sintiendo aún los estremecimientos residuales de la ansiedad que me había abrumado. — Nathalie, ¿puedes beber un poco de agua? —Me preguntó JinSu con voz suave, ofreciéndome una botella. Asentí débilmente y tomé un sorbo, sintiendo el líquido fresco deslizarse por mi garganta reseca. YoonGi permanecía a mi lado, observándome con atención. Me sentía vulnerable y expuesta, pero necesitaba recuperar la compostura. Tomé un pañuelo de la caja que JinSu había traído y sequé mis lágrimas, tratando de recobrar la calma. — Nathalie, ¿puedes decirnos qué sucedió? —Preguntó YoonGi con voz suave, acariciando mi espalda en un intento de reconfortarme. Dudé por un momento, pero supe que, si hablaba, solo lo comprometería de manera innecesaria. — No sé por qué, pero me asusté tanto que tuve un ataque de ansiedad —Confesé, sintiendo cómo la angustia se acumulaba nuevamente en mi pecho. — ¿Tienes idea por qué? —Inquirió YoonGi con expresión seria. Negué, evitando su mirada. — No... JinSu y YoonGi intercambiaron miradas preocupadas. YoonGi apretó suavemente mi mano, transmitiendo un gesto de apoyo. Vi como YoonGi le hizo una señal a JinSu para que saliera de la habitación, lo hizo y cerró la puerta a sus espaldas. YoonGi me miró de una manera que me transmitió una increíble calma. — Nathalie, no estás sola en esto. Estoy aquí para ayudarte, pero necesitas confiar más en mí —Dijo YoonGi. Mis nervios estaban a flor de piel, pero sentí que YoonGi merecía saber más. Respiré profundamente y decidí abrirme un poco más, aunque aún había detalles que prefería mantener ocultos. — YoonGi, sé que mereces saber más, pero hay cosas que no puedo contar ahora. Solo quiero que entiendas que esto lo hago por nuestra relación. —Mis palabras salieron con cierta urgencia, pero también con determinación. Él asintió ablandando aún más su expresión facial, respetando mi espacio y sin presionar para obtener respuestas que sabía que no estaba lista para dar. Sentí un alivio momentáneo al ver su comprensión. — Nathalie, haré todo lo posible para protegerte y ayudarte a superar esto. Puedes confiar en mí. —Su voz era firme y reconfortante. YoonGi continuó acariciando mi espalda, brindándome el apoyo silencioso que necesitaba en ese momento. Asentí, agradecida por la preocupación genuina que demostraba. La idea de quedarme en su apartamento me ofrecía cierta sensación de seguridad, aunque también me hacía sentir vulnerable al exponerme más. Sin embargo, confiaba en que YoonGi no me haría daño. — ¿Quieres volver a casa? —Preguntó YoonGi con cuidado. Aunque mi mente aún estaba nublada por la ansiedad y el miedo, negué. Necesitaba un refugio temporal y estar rodeada de personas en quienes podía confiar. — No, quiero quedarme a tu lado —Lo abracé sin medir mi fuera. Mi acto pareció tomarlo desprevenido porque tardó en corresponder mi abrazo, pero lo sentí asentir después — Gracias, YoonGi. Aprecio mucho tu ayuda. —Mis palabras salieron sinceras, le hable cerca de su oído, murmurando suavemente lo que sentía. Tenía miedo de que algo malo le ocurriera por estar conmigo, mucho miedo. Pero me permitiría ser egoísta por primera vez en mi vida. Si iba a morir igualmente en esa pocilga, quería tener buenos recuerdos que me acompañaran por el resto de mi existencia. Aunque al final, YoonGi se fuera de mi lado.
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