Capitulo 23

1495 Words
Desperté abruptamente, mi cuerpo empapado en sudor y mi corazón latiendo desbocado. La habitación estaba en penumbras, solo iluminada por la tenue luz de la luna que se colaba por la ventana. Aún temblorosa, traté de asimilar la pesadilla que acababa de experimentar. La imagen de Yun, utilizándome para satisfacer sus deseos más oscuros se había grabado en mi mente de manera cruel. Una sensación de asco y vulnerabilidad me invadió nuevamente, y las lágrimas rodaron por mis mejillas mientras intentaba controlar la conmoción que me envolvía. Me aferré a la sábana, sintiendo cómo la realidad y la pesadilla se mezclaban en una amalgama de emociones perturbadoras. La posibilidad de que aquellos que me controlaban utilizaran métodos tan intrusivos y deshumanizadores me atemorizaba profundamente, me sentía indignada. Con el corazón aun latiendo con fuerza, me incorporé lentamente en la cama, tratando de encontrar consuelo en la oscuridad de la habitación. La noche se estiraba ante mí, me preguntaba cómo podría enfrentar las consecuencias de mis acciones y proteger mi propia integridad en un mundo que parecía conspirar en mi contra. Nada sería perfecto, y mi destino parecía estar marcando siempre al mismo punto de siempre, la infelicidad y desgracia. Sentí el teléfono vibrar bajo el colchón, lo levanté con cuidado y vi un mensaje de YoonGi, mis lágrimas no me dejaban ver bien qué decía. Bloqueé la pantalla y contuve un grito con la cara enterrada sobre la almohada. Quería contarle todo lo que ocurría, quería ser egoísta y pedirle que con todo su dinero me sacara de ese horrendo lugar, pero yo no era así, no quería a YoonGi por su dinero. Además, YoonGi podría abandonarme una vez supiera mi verdad, eso era lo que más me aterraba. Prefería simplemente disfrutar lo más que pudiera. Si bien escapar no sonaba mal, algo nos retenía a todas. Un rumor se esparció por todo Mullae, aquella que intentara irse sin pagar su deuda, sería castigada de la peor manera posible. Leon mismo afirmó que el precio no era la muerte, sino algo incluso peor… Aquello no era lo que me detenía a mí, sino el tema de la identidad. Todas una de las chicas que conocí, que idearon un plan perfecto de escape, Leon las traiga agarradas del pelo a la sala de ensayos con las demás chicas reunidas para hacernos ver cómo la golpeaba; nunca las volvíamos a ver. No quería imaginarme que sucedía después de que se las llevaba Leon, ya suficientes cosas crueles habían escuchado de las demás. Suspiré intentando no pensar el ello y limpié mis lagrimas para tomar el teléfono entre mis manos y ver el mensaje de YoonGi. “Te fuiste sin despedirte apropiadamente.” Vi la hora, eran las 4 a.m., el mensaje lo había enviado hacía apenas media hora. “Lo siento, tuve que apurarme…” “¿Despierta a esta hora? ¿Qué haces? Por cierto, hablé con JinSu ayer y me dijo que podría convencer a tu tutor de quedarte conmigo, ¿suena bien para ti?” Mordí mi labio pensando qué decirle. Decidí salirme y entrar al chat de JinSu y leer lo que me había escrito. “Estoy gastando MUCHO, pero créeme MUCHO dinero. Todas las noches que estés con YoonGi las estoy comprando directamente a Leon. Ten cuidado, no vayas a decirle nada a YoonGi de que eres una prostituta, no quieres decepcionar a tu caballero. Este favor me lo devolverás después ?” Mis labios me temblaron de la emoción, no entendía muy bien nada, seguía medio adormilada, pero leí bien las palabras “YoonGi”, “noche”. Suspiré viendo a ningún sitio en específico, la pantalla se había apagado y sentí que Jennie se removió, escondí el teléfono bajo la almohada y me hice la dormida. Encendió la bombilla y entró al baño, aproveché ese instante para responderle a YoonGi. “Suena bien para mí, solo espero no incomodarte. Y… estoy estudiando” Eso le respondí a YoonGi, a JinSu le escribí otro mensaje. “No sé si debería agradecerte por esto, no entiendo con qué intención lo haces, pero… gracias. Sobre cómo pagártelo, haré lo que quieras, confío en que no dirás nada a YoonGi también… Supongo que eso esperas de mí, entonces lo haré” JinSu quería tener sexo conmigo, esa era la única razón por la que me ayudaba. Sus métodos eran cuestionables, pero estaba casi completamente segura que su único objetivo era eso, porque notaba como me miraba con deseo dese ese día que me vio bailando. Oí la manija y guardé el teléfono enseguida fingiendo moverme incomoda por la luz. Abrí mis ojos y vi a una Jennie con cara de sueño. — ¿Duermes así ahora? —Me señaló el vestido púrpura corto que estaba usando — Deberías limpiarte, estás toda llena de hierva y semen. Diablos, huele hasta acá. —Dijo malhumorada. Noté un verde en sus muñecas y me quedé en silencio. Yo ya no tenía sueño, me levanté para limpiar mi cara y darme un baño, busqué mi uniforme donde siempre y me lo puse, el gran abrigo de siempre y salí temprano para no ser vista, a esta hora no había nadie afuera. Me aseguré de llevar la mochila y el teléfono, salí a hurtadillas y tomé el bus para ir al instituto. Me seguía sintiendo muy incomoda en mi propia piel, como si el peso de las acciones de la noche anterior me hubiera dejado marcada. Mientras viajaba en el autobús, las palabras de YoonGi resonaban en mi cabeza. La oferta de quedarme con él era tentadora, pero, ¿cómo podría explicarle mi situación sin decepcionarlo?, ¿podría enfrentar la posibilidad de perderlo una vez que conociera la verdad?, es más, ¿yo estaba dispuesta a contarle la verdad? JinSu, por otro lado, parecía tener sus propios motivos. La sensación de deberle un favor me inquietaba, pero en mi desesperación, estaba dispuesta a aceptar cualquier ayuda que pudiera conseguir. Aun si debía entregarmele como ofrenda. Al llegar al instituto, traté de ocultar mi agotamiento y el rastro de la noche anterior. Caminé por los pasillos con la cabeza baja, evitando miradas curiosas. Cada rostro parecía juzgarme, y la vergüenza me envolvía como un manto invisible. En clase, me sumergí en mis estudios, tratando de encontrar un refugio temporal en el mundo académico. Sin embargo, la realidad volvía a golpearme en momentos de distracción, recordándome la dualidad de mi existencia. La jornada escolar transcurrió en un torbellino de emociones. Me sentía abrumada. Todo eso se esfumó cuando YoonGi apareció en la puerta de mi aula, todas las chicas suspiraron al verlo, tan distraída estaba que no había notado la ausencia de algunos. Recogí mis cosas y me dediqué a salir, pero, mis compañeras estaban todas encima de él, le sonreí levemente y pasé por enfrente caminando hasta nuestro usual punto de encuentro. Después de unos minutos llegó. — Lo siento, son como sanguijuelas —Reí por su ocurrencia. Me extendió la mano para ayudarme a parar y, gustosa, la recibí. — ¿Quieres pasar primero por un café? Debes estar aburrida del té que hace JinSu. — Lo que quieras, YoonGi… Aunque me da algo de vergüenza —Me sonrió ladinamente y sacudió mi cabello con su mano. Sentí un calor golpear mis mejillas. — No debe darte vergüenza, yo soy quien te invita, ¿lo olvidas? —Arrugué mi nariz y crucé mis brazos fingiendo un berrinche, seguíamos caminando hacia el auto — Oh, solo te falta… —Hizo una pausa, él me miró pensativo y puso sus manos en mi cintura — Una risa —Comenzó a hacerme cosquillas, por fortuna los moretones se habían desvanecido ya por completo, corrí hasta el auto de él huyendo de sus dedos. — No te escaparás de mí. —Advirtió relamiendo sus labios. Entró al auto y quitó el seguro, yo ingresé al instante. — Está haciendo más frío de lo común, parece que este año sí habrá nieve —Él asintió saliendo del parqueadero. — ¿Te imaginas que nieve? — ¿Cuántas nevadas has visto? —Me preguntó, lo pensé a detalle. — Ciertamente, muy pocas. Aquí el invierno es algo raro. — Lo sé, durante mi infancia fueron pocas las nevadas que vi —Escuché con atención — Me iba a patinar con mi hermana, pero siempre se caía y lloraba —Sonreí viendo como brillaban sus ojos. — Si nieva, pueden ir a patinar de nuevo. —Su mirada se apagó. — No, ella está en otros asuntos. No tiene tiempo —Suspiré decepcionada, él parecía añorar ese recuerdo — Me gustaría ir contigo. — Lo pensaré —Estaba muy nerviosa, yo no sabía patinar sobre hielo. No quería hacer el ridículo frente a él, así que lo pensaría muy bien antes de hacerlo. Llegamos a la cafetería que tanto le gustaba a YoonGi, a lo lejos vi una cara conocida. Demasiado conocida, era Jennie.
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