YoonGi’S POV
Nathalie estuvo bajo mi apartamento casi toda la semana, nos dio mucho tiempo de conocernos mejor y todas las noches las estuvimos dedicando a ver películas malas, eventualmente me uní a sus críticas y la acompañé dando mis opiniones. Ella solo se quedaba en silencio mirándome con admiración, debía reconocer que me encantaba eso, así que le comencé a encontrar un enorme gusto a esas malas películas.
Nunca hablamos cosas muy personales, ella quería mantener su espacio privado y se lo respeté, al igual que conmigo, no hizo preguntas muy intimas referentes a nuestro pasado, pero sí hablamos mucho de nuestras aspiraciones.
El tiempo que compartí con Nathalie se convirtió en un escape necesario de mi rutina habitual. La leve sonrisa que ella traía consigo iluminaba mi mundo, y aunque las sombras de mi vida pasada aún persistían, su presencia me proporcionaba una perspectiva diferente. Nathalie no solo tenía sueños, sino también la valentía de perseguirlos. En una de nuestras noches de películas, después de compartir risas y críticas sobre una película de terror particularmente mala, Nathalie expresó algo que había mantenido en silencio.
— YoonGi, siempre he soñado con ser médico, viajar a Estados Unidos y especializarme en pediatría. —Sus ojos brillaban con determinación mientras compartía su verdadero anhelo.
Me quedé sorprendido por su revelación, no porque no pudiera imaginármelo, sino porque revelaba algo nuevo. Nathalie estaba llena de sorpresas, y cada detalle que compartía sobre su vida me intrigaba aún más.
— Eso suena increíble, Nat. Entonces debes dedicarte a ello —Pregunté, sinceramente interesado.
Suspiró, como si cargar con esa verdad la hubiera aliviado un poco.
— Mi tutor espera que siga un camino más tradicional, pero no es lo que realmente quiero. A veces siento que estoy atrapada en una jaula de expectativas hechas por mí misma. —Sus ojos se nublaron por un momento antes de recuperar su brillo característico.
— No tienes que vivir según las expectativas de los demás. Deberías seguir tus sueños, sin importar lo que piensen los demás. —Le hablé desde el corazón, recordando cómo mi propio camino había sido moldeado por las expectativas de mi familia. Nathalie me miró con agradecimiento, y en ese momento, sentí una conexión más profunda entre nosotros. Era como si nuestras almas se reconocieran mutuamente, compartiendo una comprensión silenciosa.
En los días que siguieron, ayudé a Nathalie a investigar programas médicos en Estados Unidos, ofreciéndole información y recursos para animarla a perseguir su sueño. Su determinación y pasión por la medicina resonaban en cada conversación que teníamos. En una de esas noches, después de otra sesión de películas, Nathalie me miró con una sonrisa sincera.
— Gracias, YoonGi. Por ayudarme a darme cuenta de lo que realmente quiero hacer con mi vida. —Sus ojos reflejaban gratitud y determinación.
Sonreí en respuesta, sintiéndome agradecido de haber sido parte de su proceso de descubrimiento.
— Estoy aquí para apoyarte en lo que necesites, Nathalie. Creo que serás un increíble médico pediatra.
Sus mejillas se tiñeron de un suave rubor, y su mirada se encontró con la mía.
— Eso significa mucho viniendo de ti, YoonGi.
La atmósfera entre nosotros cambió sutilmente, y en ese momento, no pude evitar apreciar la belleza que emanaba de Nathalie. Su determinación, su pasión y la chispa en sus ojos eran irresistibles. La noche continuó, pero esta vez, nuestras conversaciones fueron más profundas y nuestras risas resonaron más fuerte. Nathalie expresó sus temores y sueños, mientras yo compartía mis propias experiencias. Con cada palabra, la conexión entre nosotros se fortaleció.
Finalmente, llegó una noche en la que decidimos ver una película más seria. Nathalie había estado investigando programas médicos y quería aprender más sobre el mundo de la medicina. Elegimos un documental inspirador que resaltaba las vidas de médicos dedicados. A medida que la película avanzaba, Nathalie compartió sus emociones y aspiraciones. La admiración que sentía por aquellos médicos la motivaba aún más a seguir su camino. Sin darme cuenta, la distancia entre nosotros se redujo, y nuestras manos se encontraron de manera natural.
Fue en ese momento que sentí una tensión sutil en el aire. Nathalie bajó la mirada por un instante, y supe que algo había cambiado. Con delicadeza, retiré mi mano, respetando su espacio.
— Nathalie, si en algún momento necesitas algo, debes saber que estoy aquí para ti. —Mis palabras salieron con suavidad, reconociendo la complejidad de sus emociones. Ella asintió con gratitud, y el silencio se apoderó de la habitación por un momento, ella parecía querer decir algo más pero no lo hizo. Decidimos poner fin a la noche, y cada uno se retiró a su propia habitación.
En mi cama, me quedé pensando en lo loco que me estaba volviendo por su mera compañía, actuaba como un adolescente pre-puberto cortejando a una chica. A pesar de todo, sentía que ambos estábamos encontrando un refugio en la presencia del otro, y dejé que todo surgiera como debía hacerlo. Sabía que debía mantenerme en control, respetar sus decisiones y no permitir que las líneas se difuminaran demasiado, mis crecientes erecciones eran cada vez peores una seguida de la otra y era mucho más difícil ocultarlo.
La noche se sumió en un silencio que solo se rompió con el susurro de mis propios pensamientos, preguntándome hacia dónde nos llevaría el destino tan caprichoso.
Llegó el sábado en la mañana y ella desapareció de mi apartamento, estuve buscándola por todos lados, pero no había mas nada que una nota sobre la cama, que, por cierto, había tomado el trabajo de dejar limpia y organizada.
“Gracias por tu compañía, YoonGi. Mi tutor ya me ha pedido que vuelva, JinSu al parecer pudo convencerlo de dejarme estos días con la excusa de que estaba en una academia para entrar a la universidad, pero hoy ya debo volver… Realmente gracias, no podré dejar de pensar en ti… ¡Nos vemos el lunes!”
Al final una carita sonriente fue su firma, reí en voz baja, pero volví a mi cara de seriedad al caer en cuenta de que JinSu se había comunicado con ella, enseguida tomé mi teléfono y le timbré.
— ¿Por qué no me informas a mí de eso?
— Buenos días, YoonGi —Su voz aburrida resonó del otro lado de la línea, me quedé en silencio esperando una respuesta a mi pregunta — No te lo dije porque querrías que inventara más mentiras, ese señor es muy… No sé ni qué decirte.
— No es mi problema, además me pediste dinero, ¿no? ¿Para qué querrías una cantidad tan absurda?
Lo escuché toser muy fuertemente.
— Debo irme, YoonGi. Lo siento, hablamos luego —Seguido a esto, la llamada se cortó. Apreté la mandíbula y resoplé viendo nuevamente la letra de Nathalie. Cada trazo hecho con cuidado de no cometer ningún error, pero con notables correcciones hechas con tachones, sonreí imaginándola escribir esa nota para mí. Me preguntaba si había descubierto que aquel dibujo de ella era obra mía, lo más probable era que sí, dejé muchas pistas y cabos sueltos para que lo intuyera, pero nunca me dijo directamente y de manera afirmativa que yo había sido el autor de aquel detalle.
Me vestí para asistir a una reunión en línea que tenía. Encendí la Mac y me senté en la silla giratoria de cuero fino.
La reunión en línea estaba por comenzar cuando mi teléfono sonó con una notificación. Era un mensaje de JinSu. Fruncí el ceño al leer el contenido.
"Reunión urgente. Asunto familiar. Únete al enlace de la videollamada a las 11:30 AM."
No había mencionado nada sobre una reunión familiar. Mi hermana rara vez organizaba tales eventos, y mucho menos con la urgencia que sugería el mensaje. La desconfianza se apoderó de mí mientras hacía clic en el enlace y me conectaba a la videollamada. La pantalla mostraba a mi hermana, MinSeo, quien se veía más seria de lo normal. Había algo en su expresión que no me gustaba.
— Buenos días, YoonGi. Gracias por unirte tan rápido. Tenemos un asunto urgente que discutir —Dijo con un tono serio.
— ¿Qué está pasando? ¿Por qué la urgencia? —Pregunté, sintiendo que algo no cuadraba. MinSeo respiró profundamente antes de continuar.
— No estoy segura de cómo decirte esto, pero creo que necesitas saber la verdad sobre esa chica, Nathalie.
Mis instintos se agudizaron al escuchar el nombre de Nathalie en boca de mi hermana.
— ¿De qué estás hablando? —inquirí, sintiendo cómo la tensión se acumulaba en el ambiente.
— He estado haciendo algunas investigaciones y... no es lo que parece. Nathalie tiene un pasado que podría afectarte, YoonGi. Es peligrosa y no deberías tenerla cerca.
Mis ojos se entrecerraron, escépticos ante sus afirmaciones. No estaba dispuesto a creer en chismes sin evidencia, y aunque fuera verdad, nada sería tan grande como para que yo tomara la decisión de alejarme de ella, lo único que no perdonaba eran las mentiras y la traición.
— ¿De qué estás hablando, MinSeo? Necesito pruebas antes de saltar a conclusiones.
— YoonGi, por favor, créeme. Recibí información de fuentes confiables. No quiero que te hagan daño.
— ¿Fuentes confiables? ¿Y quiénes son esas fuentes? ¿Por qué no puedo verlas ni conocer sus nombres?
MinSeo vaciló por un momento antes de hablar.
— No puedo revelar mis fuentes, pero debes creerme. Nathalie no es quien dice ser.
— No puedo tomar decisiones basadas en chismes, MinSeo. Si tienes algo concreto, preséntamelo. Hasta entonces, no veo razón para dudar de Nathalie.
— YoonGi, por favor, escúchame. No quiero que te lastimes.
La conversación continuó con un tono más intenso, pero mi hermana no proporcionó evidencia concreta que respaldara sus afirmaciones. Me sentí atrapado entre la lealtad hacia Nathalie y la preocupación de mi hermana. Decidí por darle más peso a la balanza a Nathalie, había prometido que esperaría que me dijera sus asuntos en la medida que lo quisiera.
Finalmente, decidí poner fin a la llamada, sintiendo la necesidad de hablar directamente con Nathalie y aclarar las dudas, pero me contuve.
— Escúchame, este asunto no es tu problema. Mejor ve a cuidar el negocio de papá, yo no estoy disponible para juegos de niños ahora.
Cerré la videollamada y me dirigí a mi habitación. Necesitaba hablar con Nathalie y aclarar algunas dudas que mi hermana había sembrado en mi mente. La verdad detrás de su pasado era un rompecabezas que debía resolver, y solo Nathalie tenía las piezas faltantes, ella me daría esas piezas poco a poco, pero por ahora solo debía saber que ella no me engañaría, que no me mentiría.