YOONGI’S POV
Mientras Nathalie se daba una ducha, estuve en la sala de estar revisando los últimos mensajes de JinSu, no comprendía su empeño en advertirme sobre ella, y realmente no estaba interesado en seguir sus consejos. Hasta ese punto de mi vida, nunca había hecho caso a nadie y me había ido bien así, mucho menos ahora que encontraba a alguien que me hacía sentir como en algún momento JiWoo pudo, era demás mencionar que aquella mujer ya estaba más que enterrada en mi pasado. Podría sonar hipócrita, pero debía aceptar que no se parecían en nada, ni siquiera sus personalidades eran compatibles, pero me generaban esa misma sensación de apego y protección, la diferencia era que Nathalie parecía ser un libro abierto y fácil de leer.
Ya había identificado a las personas responsables del ataque durante esta tarde, tampoco tuve que indagar mucho al respecto, ya lo sospechaba desde un inicio. Mi hermana estuvo toda la tarde escribiéndome textos pidiéndome que volviera o nuestro padre iba a castigarla por no ser capaz de lidiarme, algo imposible, y durante el intercambio de breves mensajes, mencionó a Nathalie sin dejar de burlarse de mi pésimo gusto adquirido recientemente. Era verdad, odio a las mujeres débiles que no saben defenderse, y quien esté a mi lado debe ser capaz de resistir la presión de lo que es liderar una empresa multinacional y sus diferentes cadenas a lo largo del mundo; no estaba seguro de querer seguir los pasos de mi padre, pero por ahora esa era mi visión hasta que terminara este año en la universidad, hasta entonces tendría que esperarme él y toda mi familia.
Volvió a vibrar el teléfono y era un mensaje de JinSu.
“No deberías meterla en problemas”
Vi el mensaje y no respondí. Mis asuntos personales no le incumbían a menos que yo pidiera su opinión al respecto, lo cual no era el caso. Cuando estuvo con aquella chica extranjera y le fue infiel, no le dije nada a petición de él, y ya había sido amable yo al pedirle desde un inicio que no quería que me anduviera hablando de Nathalie. Mi decisión era inamovible, no iba a ceder a leer nada de aquel expediente que él me había entregado; y como si fuera por obra de algo que no comprendo, tuvo que venir JinSu y ponerme en la cara aquel papel, aquellos imbéciles que se habían atrevido a tocar su piel delicada la iban a pagar caro. Cada nombre escrito en ese papel que JinSu puso frente a mis ojos iban a caer uno a uno.
Estaba molesto con él por haber hecho algo así cuando el prometí a ella no leerlo, pero la furia fue más al ver las fotografías que habían estado publicando meses atrás en r************* . Ella cubierta de basura y quien sabe qué más mierdas encima, trataba de tapar su cara, y, yo solo no pude resistir. Fui sin control alguno hacia el aula de ella, JinSu trató de detenerme y pedirme que debía ser más racional si quería intervenir, ¿y quién había dicho que no sería racional con mi castigo? Le pregunté cual era su aula y al verme tan encabronado, no quiso llevarme la contraria y me dijo enseguida. La escena que vi solo me hizo perder más los estribos.
Eran unas malditas rameras, ellas y los demás lo iban a pagar caro. De eso me aseguraría yo.
Nathalie salió de cuarto ya vestida en una remera grande y unos shorts largos, se veía tan preciosa que mi pene se levantó vigorosamente. Esa larga melena roja me prendía hasta el fondo de mi alma cada vez que la veía, y esos ojos tan inocentes que me miraban como si esperaran que hiciera algo para calmarlos, eran tan irresistibles que, para poder controlarme, tenía que mirar hacia otro lado.
Estuvimos un breve rato en silencio y ella preguntó algo, en lo cual no pude más que ser sincero, porque odiaba las mentiras y las verdades a medias. La vi abrir los ojos como platos y me apresuré a aclarar la situación, ella no lucía muy convencida, pero le aseguré que podía confiar en mí. Ella se relajó al instante, sonreí internamente por lo inocente que llegaba a ser, entendía por qué aquellos matones escolares iban tras ella, eso y la envidia de, o no ser como ella, o que ella no les prestara atención. Mujeres y hombres, respectivamente. Pensar en eso me energía la sangre, así que resoplé y me centré en aquella persona frente a mí, ella estaba sentada en el sofá y jugaba con unos cordones que la remera traía, una versión que la hacía ver jodidamente tierna.
— ¿Puedo saber qué desea cenar la dama? —Vi sus mejillas sonrojarse violentamente cuando le hablé, pensamientos donde me la cogía durante toda la noche vinieron a mi mente. Ella negó lentamente mirándome a los ojos. Joder, que me prendía más.
— Lo que quieras —La vi recoger sus piernas entre sus delgados brazos y tomé mi celular.
— Eso no es una respuesta valida —Respondí esperando que me diera al menos una pista. No quería pedir algo que no le gustara.
— Mmm —La vi ponerse el índice en la mejilla sonrojada y entrecerrar los ojos — Me gusta de todo.
— ¿Todo? —Levanté una de mis cejas abriendo mis brazos a los lados del sofá — No era la respuesta que esperaba.
— Es que… No sé, ¿qué te gusta a ti? —Preguntó con una expresión curiosa.
— A mí me gusta de todo —Dije siguiendo su juego, le escuché reír un poco. Mi corazón dio una vuelta entera y respiré profundo, demonios.
— Muy bien, entonces… ¿Podemos comer pizza? —Yo odiaba la pizza, pero ella la había escogido y yo no sería la persona que le negaría esa petición cuando me miraba con los ojos brillantes.
— Claro que sí —Tomé el teléfono para pedirle a JinSu que trajera rápidamente una pizza entera, para eso eran los amigos.
— ¿De verdad? —Ella me miró sorprendida y bajó los pies apoyando las manos en las rodillas — ¿Hablas en serio?
— ¿Por qué no? —Su reacción fue muy extraña, algo me hacía pensar que su tutor sería un hombre retacado que prohibía muchas cosas indispensables para una chica como ella. — ¿De qué sabor lo quieres?
La vi succionar ambos labios y poner una cara de emoción absoluta.
— Emmm, ¿De cuáles hay? —Entrecerré mis ojos pensando — Quiero decir, ¿de cuál pedirás tú?
— La que quieras comer tú, Nat —Me levanté para recibir la llamada entrante de JinSu. — Dame un momento.
Fui a la habitación y salí al balcón para hablar con tranquilidad.
— Estás loco, YoonGi. No puedes usarme de esa manera. —Fue lo primero que dijo — Además, odias la pizza.
— ¿Ya llegaste al negocio?
Lo oí refunfuñar del otro lado de la línea.
— Sí, hermano. Estoy aquí, pero, ¿en serio comerán esa basura? —Suspiré tratando de calmarme.
— JinSu, si no puedes hacerlo, contrataré a alguien más.
— ¿Tan rápido ya quieres cambiarme? —Lo escuché carcajear del otro lado.
— No estoy para juegos, ella tiene hambre. Muévete o te despido.
— Pero si también soy tu ami…
Colgué enseguida. JinSu era mi amigo de infancia, en el jardín fue nuestro primer encuentro y, a partir de ahí, era prácticamente mi confidente, tanto que incluso había decidido seguirme hasta esta pequeña ciudad con tal de no dejarme solo y “hacer locuras”, así como él lo llamaba. Imaginaba que tendría contacto con mi padre, pero no era ningún problema, yo no había venido a hacer nada malo, solo encontrar lo que realmente quería con mi vida. Ahora mismo me servía como guardaespaldas y mandadero, aunque yo podría defenderme solo si tuviera que hacerlo.
Me dirigí hacia la sala donde Nathalie estaba hecha ovillo, la remera cubría fácilmente todo su cuerpo en esa posición pequeña. Su cabello rojo caía en cascada sobre sus hombros, y su expresión de espera era adorable. Estuve a punto de perderme en ese instante, pero recordé la misión de traer la cena.
— Pizza en camino. ¿Alguna preferencia en cuanto a la película? —Pregunté, buscando una distracción.
Ella se levantó con entusiasmo, dejando que la remera se deslizara hacia abajo. Mis ojos se desviaron hacia sus piernas mientras se movía, y aunque intenté mantener la compostura, la visión era tentadora.
— Oh, ¿de qué películas dispones? —Preguntó, desviando mi atención hacia la estantería de DVDs.
— Tenemos algunas opciones, pero no esperes mucho. Son más bien malas. ¿Prefieres comedia, acción o terror? —Le pregunté, sintiéndome un poco incómodo al admitir que no tenía exactamente una colección de películas de alta calidad en lo respectaba a contenido, no era muy aficionado a esos temas.
— ¡Terror! —Respondió con entusiasmo, sus ojos brillaban con anticipación. Elegimos una película de terror al azar y regresamos al sofá. Mientras esperábamos la llegada de la pizza, comenzamos a ver la película. A medida que la trama avanzaba, Nathalie no pudo evitar expresar sus críticas
.
— ¿En serio? ¿Esa es la decisión más lógica que pudo tomar? —Comentó con una risa mientras señalaba la pantalla.
Yo simplemente sonreía ante su espontaneidad. Su risa era contagiosa, y sus comentarios añadían un toque divertido a la película de por sí ridícula.
— Supongo que los guionistas no siempre piensan en la lógica —Comenté, mirándola con complicidad.
— ¡Es que ni siquiera puede correr bien! ¡Yo podría correr mejor que eso! —Exclamó, imitando la torpeza del personaje en pantalla.
Las risas se mezclaron con el sonido de la puerta al recibir la pizza. Me levanté para abrir la puerta y JinSu me miró sospechosamente, le dije que se fuera rápido y no hiciera demasiadas preguntas al teléfono porque estaría ocupado. Cuando regresé, Nathalie se levantó para ayudarme a servir las rebanadas en un plato.
— ¡Vaya, huele delicioso! —Dijo, tomando un pedazo de pizza y dando un mordisco.
Me senté a su lado, disfrutando de la cena y las críticas humorísticas de Nathalie a la película. A medida que avanzaba la noche, nos relajamos más y más. Comencé a notar cómo Nathalie se volvía más cómoda a mi alrededor, soltándose y dejando ver más de su personalidad única.
— ¿En serio disfrutas estas películas de terror? —Pregunté, curioso.
— Bueno, son malas, pero tienen su encanto. Además, me divierte criticarlas. Es como un deporte —Respondió, riendo.
Seguimos viendo la película hasta que, casi sin darnos cuenta, estábamos más cerca de lo que habíamos estado al principio. Sus risas resonaban en la habitación, y yo me encontré apreciando la alegría que traía consigo. Sin embargo, algo en mí sabía que tenía que establecer límites. Las heridas que había visto en su cuerpo aún no se habían curado por completo, demorarían bastante, y no quería arriesgarme a lastimarla más. Cuando la película terminó, me levanté del sofá.
— Creo que ya es hora de descansar. Puedes quedarte aquí, en mi habitación. Mañana, tu uniforme estará listo para que puedas ir a clases —Dije, tratando de mantener un tono casual. La expresión de Nathalie cambió por un momento, como si estuviera procesando la situación. Asintió lentamente.
— Gracias, YoonGi. Por todo. —La vi morder su labio inferior algo insegura de seguir hablando — ¿Yo…? ¿Quieres que durmamos juntos?
— No, no por ahora —Admití, ella suspiró y pude jurar que parecía decepcionada. Pero era lo que debía hacer, no podría controlarme si llegábamos a estar en una cama ambos — Descansa, Nat.
— Descansa —Oí su débil voz a mis espaldas.
Caminé hacia la habitación adyacente, sintiendo una mezcla de frustración y deseo. Había resistido la tentación de cruzar ciertos límites, pero eso no quitaba el hecho de que debía controlar ese impulso de tenerla. Me tumbé en la cama, tratando de alejar pensamientos inapropiados. Las imágenes de Nathalie riendo, sus ojos brillando con sinceridad, se quedaron grabadas en mi mente. Pero debía ser fuerte, no solo por mi propio bien, sino por el suyo.
Aunque las llamas de la tentación ardían, debía contenerlas. Sus heridas merecían sanar antes de que pudiéramos explorar cualquier otra cosa.
Tomé mi teléfono esperando ver la respuesta de JinSu que había estado anticipando toda la noche.
“Ya di la orden, no sabrán quien fue”
Sonreí, y con esa determinación, cerré los ojos, sumergiéndome en un sueño inquieto donde aquellos demonios comenzaban a perseguirme nuevamente.