Me llevó a la cabina con él, era alucínate, nunca había estado en la cabina de un avión. Era increíble lo que se podía ver, es muy diferente a mirar por la ventanilla. Durante algún tiempo íbamos entre las nubes, miraba a Markus, como controlaba un panel lleno de luces y dibujos, que en nada se parecía al tablero de un coche. – ¿Con qué más piensas sorprenderme? –Pregunté mirando como sus manos tocaban el teclado cuando era necesario y deseé ser el panel del avión. –Siempre seré una caja de sorpresa pequeña. –Me miró guiñando un ojo. Cuando no era un cabrón enamoraba mucho más. – ¿Eso quiere decir que nunca te voy a conocer? –No, quiere decir que siempre te sorprenderé, tu conoce un poco más de mi cada día. –He estado dándole vueltas a algo y te lo tengo que pregunt

