NARRA EVANGELINE —¿Dónde está mi hermano? —preguntó Noemie, llamando mi atención. Me había quedado despierta desde que Fabien se había ido, no porque estuviera preocupada por él, sino porque simplemente no podía continuar durmiendo y me preguntaba qué cosas le haría a ese tal Renaud. Estaba parada frente a la ventana, viendo el horizonte que se extendía más allá de las inmediaciones del terreno del hospital y creando en mi cabeza escenas dantesca de torturas, todas las que un día un vi en un especial de History Channel sobre las torturas que le aplicaba la Santa Inquisición a aquellos que culpaba de ser herejes. Cada vez que la escena se llevaba a cabo, agitaba la cabeza y negaba, borrando la imagen de mi mente, pero una nueva escena iniciaba y repetía el mismo procedimiento, hasta que

