NARRA EVANGELINE —Entonces, ¿cómo salieron los resultados de los exámenes? —me preguntó, con algo de impaciencia. Me eché hacia atrás y apoyé mi espalda en el respaldo de la silla, cerré los ojos y disfruté del delicioso cosquilleo que producía su aliento caliente al chocar contra la piel de mi cuello y sus labios húmedos al hacer contacto en esa misma zona. Tiré la cabeza a un lado y le di espacio para que continuara besando, lamiendo, mordisqueando y raspando mi piel con sus dientes. Alcé el pecho y arqueé la espalda cuando sus desfachatadas manos oprimieron mis senos, juntándolos, pellizcando mis pezones, volviéndolos a separar, levantar y volviéndolos masa entre sus manos. Su boca bajó hasta ellos por el escote del vestido y chupó esa piel que sobresalí, raspó la piel con el filo d

