Hoy era mi primera cita con el psicólogo, y me estaba comportando como una cobarde. Primero, cuando Miranda entró en mi habitación para despertarme no le hice caso, le lancé la almohada y me escondí bajo las mantas, pero no debió sorprenderme cuando me echó agua en la cara y sonrió con suficiencia. Sino necesitara tanto a esa mujer, la despediría ahora mismo. Me levanté sin ganas, no quería hablar con ningún psicólogo porque sabía lo que me diría, me ordenaría tomar medicamentos e ir a terapia. Yo sólo quería ser normal, pero estaba claro que eso no era suficiente. Me vestí con unos vaqueros y una camiseta sencilla, no tenía ganas de lucir bien hoy. Cuando bajé a la cocina Miranda no estaba allí, pero si lo estaba Vincent. Me dio una sonrisa de buenos días que ignoré. Tomé un po

