Al día siguiente, los soldados nuevamente se preparaban para iniciar una nueva jornada. La mayoría se encontraba en el comedor listos para desayunar. -Iida, ¿quieres leche?. -Gracias Aoyama-kun- le dijo el peliazul levantando su taza. El rubio con mucha gracia, virtio la leche. Esa mañana llevaba otra ropa. Tenya lo quedó mirando. -¿Y tú uniforme?. Yuga dejó la jarra en la mesa y se sonrojó- Debo planchar los pantalones- dijo tapándose la boca, se veía realmente lindo. Iida se perdió por largos segundos en su compañero. -Aoyama!! ¿Me das lechita?- le dijo Mineta moviendo las cejas. -Claro- le dijo Yuga, saliendo del trance. Tomó la jarra e iba a dirigirse hacia su compañero, pero fue detenido por Tenya. -Yo le daré- le dijo el peliazul, tomando la jarra de leche. Había leído las in

