Nacho y Magdalena: Auspiciado

1808 Words

— Lo estaré –replicó, sonriendo por primera vez, una sonrisa forzada, nada sincera, que me inquietó más que me tranquilizó –y ahora será mejor que subamos y recojamos nuestras cosas. No quiero estar aquí cuando vuelvan. — ¿Quiénes? — Perla –contestó Magdalena en primer lugar, dejando claro que era ella el principal motivo de aquella marcha precipitada –Carlos que llegó anoche ya tarde. Y Paco, que se quedó a dormir después de traerte aquí. La mera mención del nombre de mi amigo, la confirmación que había pasado la noche bajo aquel techo, me hizo evocar fragmentos del extraño sueño vivido, aquel donde había escuchado a dos amantes entregarse el uno al otro y donde, una de las voces, sus gemidos, sus demostraciones de placer, me habían querido sonar familiares. “¿Magdalena? Imposible” me

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