Si, escuchaba los latidos de mi corazón en el pecho. En mi oficina, después de aquella conversación con Jorge Larraín, me sentía completamente alterada. Traté de relajarme, pero no pude hacerlo. Intenté hacerlo a través del trabajo. Encendí mi MacBook Air y senté en el sofá, frente a mi escritorio. Me enfoqué en la redacción de una minuta legal para un importante cliente. Sin embargo, a los cinco minutos supe que no me lograría concentrar. Estaba alterada. No podía dejar de pensar en mi trato con Jorge, en lo que había pasado en su oficina y en lo que tendría que hacer para seducir a Julieta. Además, estaba todo lo que había pasado en la oficina de mi jefe. Aunque no había tenido sexo con Jorge, si había permitido que me tocara. El recuerdo de sus manos en mis senos y sus besos me alterab

